Florent Marcellesi

Entrevista sobre Responsabilidad Social de las Empresas (1)

In Economía, General on 30 septiembre 2007 at 10:14

Entrevista de Media Responsable* a Florent Marcellesi, coordinador de Jóvenes Verdes (2006-2008).

1. ¿Cuál es la evolución que ha experimentado la preocupación por el medio ambiente en el seno de las empresas en los últimos años?¿Puede apuntar hitos concretos?¿Cuál es la relación de esta evolución con el auge de la RSE?

Florent Marcellesi: Gracias a la fuerte presión de los movimientos ecologistas desde el final de los años 60, el medio ambiente se ha instalado de manera permanente -aunque a menudo de forma retórica- en el debate político en general y en la agenda económica en particular. Para atender las nuevas demandas de consumidores cada vez más exigentes -en particular para las empresas que viven de su imagen o que quieren conquistar nuevos nichos- o bajo los efectos de una legislación más restrictiva, una tras una las empresas se apuntan al “biocarro” ecológico. Esta evolución más o menos profunda y más o menos honesta se percibe tanto en la aparición de códigos de buena conducta y otras mejores prácticas empresariales internas como en productos más respetuosos con el medioambiente. Por ejemplo, son cada vez más frecuentes la aplicación de los principios de la ecología industrial o del ecodiseño, la introducción de ecolábeles o de ecoetiquetas certificadas en teoría por un organismo oficial.

La RSE es una herramienta más en esta evolución paulatina y –esperemos- duradera hacia una nueva manera de entender la empresa. Esta última, además de pertenecer a los ecosistemas naturales y obedecer a sus leyes, no tiene sólo un papel económico sino también un papel social y cultural en el ámbito donde actúa. Este es el nuevo rol, más allá de un papel puramente productivo desconectado de las esferas sociales y biológicas, que tienen que asumir las empresas.

2. ¿Cuál cree que es el peso que el medio ambiente tiene en relación al resto de políticas de RSE que llevan a cabo las empresas (económicas/buen gobierno; social; cultural; Responsabilidad Social Interna…)?¿Por qué?

FM: El medio ambiente es, sin duda, hasta el momento y de cara al gran público, el emblema de la RSE. Como ya hemos apuntado, las demandas y exigencias de los consumidores en este sentido van aumentado y el auge del ecologismo ha venido presionando al mundo económico hacia una mejor incorporación de los aspectos medioambientales en las prácticas diarias de las empresas, así como en los bienes y servicios vendidos en el mercado.

Pero claro está que la RSE va mucho más allá del medioambiente. Además de la huella ecológica de las empresas y de sus productos, estamos hablando de un concepto amplio dónde se tiene en cuenta la cuestión del bienestar de los empleados y de sus familias, la inserción social de las poblaciones que viven cerca de la empresa, de las prácticas éticas en los negocios (lucha contra la corrupción por ejemplo), el análisis de ciclo de vida y de toda la cadena de producción, etc.

3. De las diferentes actuaciones medioambientales que llevan a cabo las empresas (iniciativas para reducir impacto medioambiental en el agua, ahorro de energía, reducción emisiones de CO2, gestión de residuos, reciclaje, acciones para conservar la biodiversidad, formación, divulgación en medio ambiente, implantación sistemas de gestión, etc.). ¿Cuáles considera que están más avanzadas y generalizadas en nuestro país y cuáles menos?

FM: Al convertirse en una prioridad socio-política, no es de extrañar que la lucha contra el cambio climático, a través de medidas como la reducción de las emisiones de gases a infecto invernadero, se haya convertido en una actuación muy mediatizada y popular.

En cambio, otras acciones como el ahorro energético, la gestión de residuos -basándose en la prevención, la reducción del consumo y el reciclaje- o la protección de la biodiversidad siguen siendo asignaturas pendientes. Recordemos que lejos de los principios de una economía sostenible, la economía humana actual se comporta de manera totalmente contraria a un ecosistema maduro. Utiliza casi exclusivamente fuentes de energías no renovables (sólo un 2% de la energía primaria mundial es renovable), recicla de forma marginal los materiales extraídos alterando profundamente los ciclos biogeoquímicos del planeta y reduce drásticamente las variedades genéticas de los cultivos.

Por tanto, los avances obtenidos gracias a una tímida RSE se quedan al margen en nuestro sistema económico inmaduro. Si queremos estar a la altura del reto ecológico, la RSE tiene que convertirse en una herramienta que permita una subordinación paulatina pero real de la economía a los ciclos de la Tierra así como un cambio estructural en los modos de producción y de consumo.

4. ¿Cuál es el papel de los diferentes stakeholders implicados en el respeto por el medio ambiente y qué aspectos en cada caso son susceptibles de ser mejorados? Administraciones públicas, Trabajadores/sindicatos, Mundo académico, ONG, Medios de comunicación, Consumidores, Proveedores, Asociaciones, Otros (especificar)

FM: Todos los agentes sociales, económicos, culturales, etc. somos parte del cambio hacia una sociedad sostenible. Mientras las administraciones públicas deben tener un papel motor y ejemplarizante (que todavía sigue subdesarrollado) y los poderes públicos deben plasmar en las leyes los imperativos ecológicos, la sociedad civil a través de su red de ONGs, asociaciones, sindicatos, consumidores, investigadores, etc., tiene un papel central de presión y de propuesta de alternativas al modelo socio-económico despilfarrador y consumista. Además, en el mundo de la empresa, tanto desde los detenedores de capital como desde los trabajadores, se trata en un cierto modo de redefinir la concepción y los fines de una empresa y su relación con la naturaleza y la sociedad. Nadie está, por lo tanto, exento de una profunda reflexión sobre su capacidad de incluir en su vida o en su actividad cotidiana pautas de comportamiento acordes con criterios ecológicos y solidarios.

5. ¿Qué opinión le merece la normativa actual existente para las empresas en materia de protección de medio ambiente? ¿Qué carencias o excesos contempla? ¿Debería haber diferentes normativas en función del tamaño de la empresa (pymes o grandes empresas)?

FM: En muchos aspectos, la normativa actual, que no confundimos con la RSE caracterizada por su carácter voluntario, carece de ambición. Por ejemplo, los movimientos ecologistas seguimos a la espera de una verdadera reforma fiscal ecológica que permita una financiación de las actividades sostenibles y la erradicación de subsidios dañinos (ayudas a las agricultura y pesca intensivas, minería y explotación forestal en tierras públicas y bosques protegidos, etc.). Esta reorientación de las actividades económicas requiere una mayor sensibilidad frente a la situación de cada sector productivo. En particular, sobre todo si se desea una relocalización progresiva de la economía, se tiene que ayudar y cuidar con especial atención al tejido económico local y de menor tamaño como las pymes que no cuentan de cara a un cambio estructural con una capacidad de inversión o I+D igual a las de las transnacionales.

6. ¿Cuáles son las principales barreras que se encuentran las empresas a la hora de ser respetuosas con el medio ambiente? ¿Y los principales retos que deben afrontar las empresas en lo que concierne al respeto por el medio ambiente, dentro del ámbito de la RSE, a corto y largo plazo?

FM: La RSE sufre todavía de un gran desconocimiento por parte del tejido empresarial. Se puede notar una falta de difusión, comunicación y/o de apoyo en su caso por parte de los poderes públicos. También se vislumbra una confusión entre lo normativo y legal, que por tanto es obligatorio, y la RSE, de carácter voluntario. ¡Cuántas empresas comunican sobre sus supuestos planes de RSE cuándo sólo aplican normativas de cumplimiento obligatorio!

Por otro lado, desde Jóvenes Verdes, echamos en falta metodologías de evaluación de la RSE, indicadores controlados por organismos independientes y una mayor regulación y definición de los objetivos y ámbito de la RSE. Además, más allá de informes periódicos principalmente utilizados como armas comerciales de cara al gran público, la RSE se tiene que convertir en una verdadera vertiente del valor e índice económico de las empresas o, por ejemplo, en un criterio determinante para recibir subsidios públicos o privados. Por fin, la reflexión sobre la evolución e incorporación de la RSE se tiene que llevar de manera prioritaria a nivel europeo si no queremos que en vez de convertirse en una herramienta de la sostenibilidad se convierta en la mejor arma de la competencia a ultranza y del dumping empleada por empresas radicadas en países con unas prácticas y/o legislación ecológicas y sociales más laxistas.

Las buenas prácticas medioambientales, sociales y culturales tienen un coste que durante mucho tiempo el mundo económico no quiso ver, ni integrar en su cadena de producción y venta. Sin embargo, ya ha llegado la hora de darse cuenta que se pide un esfuerzo de inversión consecuente hoy, por lo menos de 1% del PIB anualmente, si no queremos que a largo plazo tanto la economía como nuestra mismísima civilización corran peligros mucho más graves que un simple sobresalto financiero.

*Media Reponsable es un editorial especializada en Responsabilidad Social de las Empresas.

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