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	<title>Blog de un activista e investigador ecologista</title>
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	<description>Artículos y publicaciones de un activista e investigador ecologista: ecología política, economía ecológica, urbanismo, sostenibilidad...</description>
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		<title>Blog de un activista e investigador ecologista</title>
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		<title>Los partidos verdes en la arena política: de la teoría a la práctica</title>
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		<pubDate>Wed, 22 May 2013 09:46:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica y miembro de la Revista Ecología Política. Este es el octavo y último artículo de la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”  (1). Tras el intenso debate de ideas surgido de los años sesenta y la crítica antiproductivista de la sociedad [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1218&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/05/sunflower.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1229" alt="Sunflower" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/05/sunflower.jpg?w=604"   /></a><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi,</a> coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> y miembro de la Revista <a href="http://ecologiapolitica.info/" target="_blank">Ecología Política</a>.</strong></p>
<p><em>Este es el octavo y último artículo de la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI” <em> (1).</em><br />
</em></p>
<p>Tras el intenso <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/11/21/que-es-la-ecologia-politica-una-via-para-la-esperanza-en-el-siglo-xxi-parte-1/" target="_blank">debate de ideas surgido de los años sesenta</a> y la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" target="_blank">crítica antiproductivista de la sociedad industrial</a>, la emergencia de una conciencia colectiva y una ideología ecologistas —es decir, unos valores, unos referentes y una utopía compartidos— permite dar cabida a la opción verde organizada en el espacio político. Así, durante los años setenta, junto con el nacimiento de organizaciones ecologistas en el seno del movimiento social como Amigos de la Tierra (1969) o Greenpeace (1971), vislumbramos una ebullición activista en torno a la construcción de «<strong>la única familia política internacional aparecida desde la segunda guerra mundial</strong>» (Los Verdes mundiales, 1992).</p>
<p>Como veremos —principalmente a través de los textos fundacionales de los partidos verdes alemán, español y francés y de Los Verdes mundiales y europeos—, los partidos verdes comparten o ponen de relieve diferentes características, entre otras la de ser los principales herederos de los valores de 1968, su gran heterogeneidad en cuanto a sus orígenes, el sentimiento de desempeñar un papel histórico a favor de la supervivencia de la especie humana y unas grandes líneas programáticas semejantes. Sobre todo, en sus principios comparten una descomunal <strong>desconfianza hacia los llamados partidos políticos tradicionales</strong> y las instituciones en general, así como el sentimiento de hacer política de manera diferente (apoyándose en lemas como el «Sonstige politische Vereinigung» en Alemania, «La politique autrement» en Francia o más recientemente «<a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/08/08/equo-y-ecologia-politica-origenes-y-perspectivas/" target="_blank">votantes en busca de partido</a>» de Equo en España). Esta ambigüedad respecto al formato de partido conocerá una seria evolución y reevaluación con la articulación global del movimiento verde, su <strong>llegada al poder</strong> y su consiguiente paulatina institucionalización. Implica hoy en día <strong>fuertes contradicciones</strong> en el seno del espacio verde y una interrogación legítima y necesaria sobre la capacidad de los partidos verdes de mantener vivas sus <strong>ansias de</strong> <strong><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/02/la-ecologia-politica-como-radicalidad-democratica/" target="_blank">reformismo radical</a></strong>.<span id="more-1218"></span></p>
<h3><strong>Los primeros partidos verdes: entre la radicalidad y la renovación</strong></h3>
<p>Se considera que el primer partido que promueve en el mundo una renovación social vinculada al respeto a la naturaleza es el <em>Values Party</em> de Nueva Zelanda, constituido en 1972 (2). Dos años después, <strong>René Dumont</strong>, ingeniero agrónomo y considerado el padre de la ecología política en Francia, se presenta a las elecciones presidenciales francesas apoyado por varias personalidades y asociaciones ecologistas, como <em>Les Amis de la Terre</em>. Proveniente del sector «tercer-mundista» y medioambientalista, su candidatura muestra una fuerte interpenetración inicial entre el movimiento social y asociativo ecologista y su incipiente traducción política a través de estructuras electorales puntuales y «biodegradables». Aprovechando el auge de la televisión y de los medios de masas, René Dumont se presenta como un «candidato limpio» y «pobre» y no duda en escenificar la escasez del agua y de los alimentos bebiendo un vaso de agua y comiendo una manzana en directo (3). Aunque cosecha un tímido resultado, marca <strong>un hito simbólico</strong> en la construcción política de lo verde abriendo puertas a una estructuración mayor y permanente de la ecología en la política.</p>
<p><strong>En 1980, en Karlsruhe (Alemania), se funda <em>Die Grünen</em></strong>, el partido verde alemán, convertido desde entonces en el partido verde madre, no por su antigüedad sino por haber sido uno de los principales motores políticos e ideológicos del ecologismo en Europa y el mundo (4). Nacidos del caos (5) —aplicando así la teoría schumpeteriana de la destrucción creativa—, <em>Die Grünen</em>, suma heterogénea de ecologistas radicales (Fundis), ecosocialistas, ecologistas reformistas (Realos) y ecofeministas (Riechmann, 1994: 189-211), se presentan como el <em>anti-parteien-partei</em> (el partido antipartido) y la alternativa ecopacifista a los partidos tradicionales. Convencidos de su papel histórico para luchar en contra del «no respeto de los derechos humanos, el hambre y la pobreza en el Tercer Mundo […], la crisis climática y la confrontación militar» se presentan como el «cambio fundamental» tanto dentro como fuera de las instituciones políticas:</p>
<p><em>Los Verdes sabemos que esta movilización por parte de las fuerzas ecologistas y democráticas a nivel parlamentario y extraparlamentario, que debería haberse llevado a cabo hace tiempo, es totalmente necesaria. (Verabschiedete Satzungspräambel, 1980)</em></p>
<p><em></em>Por su parte, Les Verts franceses van aún más allá en la necesidad de competir por la hegemonía sociopolítica. En sus textos fundacionales establecen como objetivo no sólo la <strong>conquista democrática</strong> <strong>del poder político</strong> sino también del <strong>económico</strong> frente a los «dos imperialismos dominantes» capitalista y socialista:</p>
<p><em>No podemos escapar, nos guste o no, a la conquista del poder, no sólo político sino, sobre todo, y será aún más difícil, del poder económico. Tendremos que arrancar a los que los poseen, sociedades capitalistas, Estados capitalistas o Estados «socialistas», no sólo los mandos políticos, sino sobre todo los medios de producción y de intercambio. (Textes fondateurs des Verts, 1984)</em></p>
<p><em></em>En España, la creación del partido verde sigue el mismo discurso que sus homólogos europeos, ya que el impulso viene directamente de la mano de una de las principales dirigentes de Los Verdes alemanes, <strong>Petra Kelly</strong>, que en los años siguientes se convierte en el icono del movimiento verde español (huérfano desde entonces de figuras locales). El 29 de mayo de <strong>1983</strong> y aprovechando su visita, dieciséis activistas ecologistas (6) firman el <strong>Manifiesto de Tenerife</strong>, donde, a pesar de mostrar un cierto recelo hacia las instituciones, plantean la fundación de un partido político como algo imprescindible:</p>
<p><em>Aunque somos plenamente conscientes de que los canales institucionales suponen un riesgo objetivo de ahogar el movimiento social, consideramos indispensable la existencia de una formación política comprometida con nuestra concepción global de la vida y de las relaciones del hombre con su entorno. (Manifiesto de Tenerife, 1983, punto III)</em></p>
<p><em></em>La creación de partidos políticos verdes corresponde pues a la necesidad de los y las militantes ecologistas, quienes, al haber perdido la confianza en los partidos productivistas clásicos tanto de izquierdas como de derechas, quieren contar con un movimiento que autogestionen y que los represente en la teoría y en la praxis. Frente a las prácticas políticas vigentes, los primeros partidos verdes muestran posturas muy críticas heredadas de la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/12/03/1968-nucleares-y-otros-mitos-fundacionales-del-ecologismo/" target="_blank">contracultura de 1968</a> y acompañadas de un compromiso radical con la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/02/la-ecologia-politica-como-radicalidad-democratica/" target="_blank">democracia participativa</a>. Tanto en España como en el resto de Europa, <strong>se construye la idea de un partido verde a partir de un rechazo a las organizaciones jerárquicas, verticales y machistas.</strong> Bajo la influencia de los movimientos medioambientalistas, feministas, regionalistas y libertarios y con la aportación de las corrientes marxistas renovadoras, se intenta construir la opción verde <strong>desde la perspectiva de la horizontalidad, la igualdad de género</strong> y la participación activa de sus integrantes.</p>
<p>Asimismo, en opinión de <em>Die Grünen</em>, el cambio no sólo debe hacerse desde el punto de vista de la ecología sino también desde el de la «democracia de base, la no violencia y la autodeterminación de los seres humanos» (1980). En cuanto a Los Verdes españoles y sin que hoy cambiara mucha la formulación, exponen en su manifiesto fundacional que «los partidos políticos actualmente existentes en nuestro país no cubren la necesidad de dar respuesta a las aspiraciones de nuestro pueblo por conseguir cotas crecientes de calidad de vida y de disfrute adecuado de los recursos naturales». Por lo tanto, se hace imprescindible estar «en todas cuantas instancias consultivas, deliberantes y decisorias intervienen en el campo del Medio Ambiente», sin olvidar nunca «el ejercicio irrenunciable de la presión social». En otras palabras: <strong>una organización bípeda con un pie en los movimientos sociales y otro pie en las instituciones</strong>.</p>
<p>Como es el caso para <em>Die Grünen</em> y como constante para la mayoría de los ecologistas en política, esta aplicación concreta del concepto de reformismo radical conduce a <strong>una relación ambigua con el sistema político vigente</strong> y su herramienta central, el partido político. A la vez que se critica a este último por su inadecuación a los nuevos retos socioecológicos y por sus prácticas internas, aparece como una necesidad, un mal menor para tomar las riendas del cambio. Pehr Garton explica que la mayoría de los partidos verdes en el mundo, a pesar de una insatisfacción profunda con la democracia representativa, aceptan las reglas de juego de la democracia parlamentaria (véase el posible margen de actuación dentro del sistema). Sin embargo, se aceptan a menudo estas reglas de forma transitoria, oscilando entre propuestas de reformas de lo existente y medidas de desobediencia civil, siempre teniendo <strong>como telón de fondo la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/02/la-ecologia-politica-como-radicalidad-democratica/" target="_blank">democracia participativa y directa</a></strong>, señalada por Garton como uno de los catorce principios básicos de un partido verde (2008: 111).</p>
<h3><strong>La ‘glocalización’ verde</strong></h3>
<p><strong></strong>Tras esta primera fase marcada por una voluntad mezclada de radicalidad y renovación, el movimiento verde intenta dar pasos de <strong>organización a escala global</strong>. En vísperas de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 tiene lugar el primer encuentro mundial verde. Denunciando «una situación global de emergencia» y pidiendo «un nuevo modelo de desarrollo», los representantes de los partidos verdes recuerdan que ha llegado la hora de ir «más allá del “pensar global, actuar local”» y que también es necesario «actuar globalmente». Se comprometen así a «dar ímpetu a la ecología política y a la política verde tanto en el Norte como en el Sur». Aunque la declaración de 1992 da a entender que la ecología política tiene que desempeñar un papel histórico, la estructuración del movimiento verde mundial está todavía en pañales teóricos y prácticos. Además de una débil presencia de los países del Sur —incluso recordando que la ecología no es un «lujo del Norte»—, este primer encuentro tiene más bien un carácter coyuntural y de alcance parcial. Aprovechando el impulso y la proyección política de la Cumbre de la Tierra, se orienta más bien a la crítica de políticas concretas y todavía peca por su poca capacidad de aportar una visión global.</p>
<p>El primer congreso de Los Verdes mundiales en Australia en el año 2001 trata de remediar esta situación y profundizar en la globalidad de lo verde. Tras definirse en la <strong>Carta de Camberra</strong> —hoy referencia para el ámbito político ecologista— como «la red internacional de los partidos y movimientos políticos verdes», <strong>Los Verdes mundiales afirman el carácter transformador de la ecología política</strong> a través de la «necesidad de cambios fundamentales en las actitudes de la gente, en sus valores y sus formas de producir y vivir». Además, al no coincidir con ningún acto de la agenda política como en 1992, refuerzan el carácter permanente y holístico de la lucha ecologista y proponen principios estructurales e ideológicos que se fundamentan en la sabiduría ecológica, la justicia social, la democracia participativa, la no violencia, la sostenibilidad y el respeto de la diversidad. En 2008 en Sao Paulo (Brasil) y luego en 2012 en Dakar (Senegal), los segundo y tercero congresos de Los Verdes mundiales intentan dar un paso más en la concreción de aspectos políticos y organizativos (7) al apostar por una estructura capaz de asegurar no sólo su presencia común en actos mundiales (como las cumbres de la ONU, de la Organización Mundial de Comercio, etc.) sino también su capacidad de hablar con una sola voz en dichos acontecimientos. De este modo se trata de <strong>reforzar la unidad ecologista y su capacidad de influencia de lo local en lo global,</strong> así como de vincular mejor el trabajo de base de los grupos ecologistas con la creciente presencia de miembros de los verdes en cargos de responsabilidad políticos.</p>
<p>A pesar de este empujón y de la extensión del movimiento verde en nuevas zonas de influencia como Asia o África —donde existe una fuerte competencia entre movimientos más o menos serios por apadrinar la marca verde—, cabe constatar que el desarrollo de la opción verde fuera de sus focos de mayor crecimiento —incluso en Norteamérica, pionera en las luchas y reflexiones ecologistas en los años sesenta— sigue estructuralmente débil (8). Sin embargo, visto el amplio espectro de situaciones del panorama verde tanto en el Norte como en el Sur, es complicado concluir, en la línea de la tesis postmaterialista de Ronald Inglehart (1991), que la preocupación por el medio ambiente se vincula o aumenta con un nivel de bienestar material consolidado. Las afinidades entre ciertos movimientos ecofeministas y ambientalistas en el Sur con el proyecto político verde (véase por ejemplo el Green Belt Movement y Wangari Maathai en Kenia) muestran que el «ecologismo de los pobres» (Martínez Alier, 2005) puede a veces corresponder a la construcción de un espacio en torno a la ecología política. Por otro lado, como muchos actores de conflictos ecológicos en el Sur parecen reticentes a llamarse ambientalistas o ecologistas (y dado el descrédito de algunos partidos autoproclamados verdes), existe una dificultad real a la hora de vincular movimientos de base con clara orientación ecologista con la ideología verde y su traducción en política. Ahora sí, el paraguas de una organización mundial, impulsada por núcleos bien consolidados como Europa u Oceanía, da pie a una dinámica centrípeta que convierte lo verde en un punto focal de atracción y de interés tanto para movimientos ambientalistas deseosos de dar un paso más en su lucha como para otros más oportunistas en busca de una franquicia o de una reconversión política.</p>
<p>En Europa la organización y estructuración de la ecología en política ha llegado a un refinamiento mucho mayor que en el resto del mundo. Sustentándose en partidos con fuerte implantación en sus países respectivos (como en Alemania, Bélgica, Francia, Finlandia, Luxemburgo, Países Bajos, Suecia, Suiza, etc.), <strong>el movimiento verde ha sido la primera fuerza capaz de poner en marcha el primer partido de ámbito europeo</strong>: <em>European Greens</em> (Partido Verde europeo). (9) Haciendo suyos así el carácter transnacional —por tanto fuertemente europeísta— y las enseñanzas de la ecología política, y gracias a un fuerte sentimiento de pertenencia común, el Partido Verde europeo afirma su especificidad y establece sus fundamentos:</p>
<p><em>Los Verdes europeos hemos venido juntos con el fin de conformar nuestra propia familia política. Luchamos por una Europa libre, democrática y social en un mundo pacífico, justo y ecológicamente sostenible. Defendemos valores como la justicia, los derechos humanos y civiles, la sostenibilidad y el derecho de cada individuo a llevar sin miedo su propia vida. (The Charter of the European Greens, 2004)</em></p>
<p>De la misma manera, el ámbito juvenil verde sigue a grandes rasgos las pautas de desarrollo del movimiento verde. Por un lado, no parece sorprendente que la mayor implantación de organizaciones juveniles vinculadas de forma orgánica o no a un partido verde se encuentre en los países donde mayor implantación de la opción verde en política encontramos (Alemania, Finlandia, Suecia, etc.). Por otro lado, la fuerte capacidad de agrupación y organización en el ámbito europeo a través de la Federación de Jóvenes Verdes europeos —integrada en el 2008 por unas treinta organizaciones juveniles u ONG ecologistas—(10) contrasta con la dificultad de organización a escala continental en Latinoamérica, Asia o África. A pesar de esta debilidad estructural en estas regiones, la juventud verde también dio un paso hacia la «globalización» de su compromiso en vísperas del <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2007/02/15/y-al-septimo-dia-el-foro-descanso-una-critica-ecologista-del-foro-social-mundial-de-nairobi-kenia/" target="_blank">séptimo Foro Social Mundial en Nairobi</a> en el 2007 con la creación de Global Young Greens, autodefinida como «una red mundial de jóvenes activistas y organizaciones juveniles verdes». Es la misma dinámica que obra en los países de Europa del Este y del Cáucaso, donde el impulso ideológico y el esfuerzo organizativo ya no vienen sólo del motor alemán sino también y cada vez más directamente del Partido Verde europeo, lo que podríamos asemejar por su influencia a la nueva organización madre verde. (11)</p>
<h3><strong>Los Verdes ante el reto del poder: ¿historia de una desilusión o germen del cambio?</strong></h3>
<p>En paralelo a su glocalización, la ecología política se adentra en los arcanos del poder, donde pone —y sigue poniendo al igual que otros partidos transformadores— <strong>a prueba sus planteamientos teóricos y prácticos.</strong> De hecho, muchos partidos verdes han llegado a cuotas de poder bastante importantes primero a nivel local y regional y luego a nivel nacional y continental, asumiendo cada vez más cargos de responsabilidad, y eso no siempre con personas —y un colectivo detrás— lo suficientemente preparadas. Por supuesto, asumir esos cargos de responsabilidad conlleva las inevitables contradicciones inherentes a la práctica del poder, sobre todo para un movimiento nacido al calor de la radicalidad y de las utopías revolucionarias. Después de haber dejado de ser «pequeños partidos movilizadores de conflictos», los verdes se han transformado en la década de los noventa en partidos dentro del sistema político. <strong>Su participación en gobiernos ha provocado profundas transformaciones,</strong> como el reforzamiento de los liderazgos y una estructura interna similar a los partidos tradicionales, y ha supeditado sus logros políticos en coaliciones gubernamentales a su capacidad de chantaje sobre sus socios (Valencia, 2006: 212-213).</p>
<p>Las decisiones tomadas por Joschka Fischer, activista destacado en varios grupos revolucionarios y anarquistas en los años sesenta y setenta, como ministro de Asuntos Exteriores de Alemania son un ejemplo de la dificultad para el movimiento verde —y, por extensión, para cualquier movimiento transformador— de conservar su autenticidad ideológica una vez dentro y en interacción con el sistema vigente (12). Al mandar tropas alemanas a Afganistán con el beneplácito de <em>Die Grünen</em>, ¿incumplió Fischer los fundamentos pacifistas de la ecología política o, al contrario, permitió mantener la paz en la región? ¿Esta concesión en la política extranjera ha podido abrir a cambio la puerta a avances ecológicos en otros sectores, como por ejemplo la salida de la energía nuclear? ¿Fue éticamente aceptable y responsable este compromiso? Podríamos extender esta reflexión a otro debate ecopacifista parecido y no resuelto en el seno del ecologismo político europeo: frente a la opción de rechazo rotundo de cualquier organización militar, ¿debería aceptar el ecologismo político que la Unión Europea se dotase de un ejército federal capaz de asegurar la defensa del territorio europeo y de ser fuerza de paz en el mundo?</p>
<p>Además de mostrar concepciones opuestas de la naturaleza humana (que van desde Rousseau hasta Hobbes), esta confrontación del ideario verde con la inercia y los márgenes de actuación dentro del propio sistema capitalista es fuente de fuertes conflictos internos y estructurales dentro del movimiento verde. En el fondo, es una consecuencia casi ineluctable del rasgo fundacional basado en el oxímoron partido antipartido. Conllevó en los años ochenta la lucha entre los Realos y los Fundis, que resaltaba la tensión dialéctica entre los posibilistas y defensores de la Realpolitik y los guardianes de los Fundamentos y de las organizaciones de base.<strong> ¿Hasta dónde tiene que aceptar el movimiento verde, tal y como lo preconiza el Realo Daniel Cohn-Bendit, «el riesgo del compromiso donde se pierde la pureza ideológica para afrontar lo real de la acción y de la eficacia»?</strong> (Cohn-Bendit y Mendiluce, 2000: 46). Sin duda, además de su transformación en un partido más dentro del sistema político tradicional y sin la perspectiva de convertirse en socio mayoritario a corto o medio plazo, la dificultad de compatibilizar el reformismo de los pequeños pasos y la radicalidad transformadora del largo plazo es una de las mayores contradicciones actuales del movimiento verde.</p>
<p>Al mismo tiempo, y aunque queden supeditadas a la capacidad de mantener una cohesión y una coherencia internas en torno a unos valores fundacionales, estas contradicciones son también el germen y motor de la fecundidad innovadora e ideológica del ecologismo en política. Para superarlas de forma crítica y positiva, es necesario seguir profundizando en la reflexión y la práctica en torno a la ecología política a la vez como <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" target="_blank">ideología global y transformadora,</a> y como espacio incluyente, aglutinador y permeable a otras experiencias y redes sociales y políticas. <strong>La historia ecologista y su praxis política quedan todavía en gran parte por escribir.</strong></p>
<p><strong>Entregas anteriores: </strong></p>
<ul>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/11/21/que-es-la-ecologia-politica-una-via-para-la-esperanza-en-el-siglo-xxi-parte-1/" target="_blank"><em>La génesis ecologista: de la estética a la supervivencia</em></a>.</li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/12/03/1968-nucleares-y-otros-mitos-fundacionales-del-ecologismo/" target="_blank">1968, nucleares y otros mitos fundacionales del ecologismo</a>.</em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">¿Qué es la crisis ecológica?</a></em></li>
<li><em><a title="Enlace Permanente a La ecología política: una ideología global y transformadora (I)" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (I)</a></em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/13/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora-ii/" target="_blank" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (II)</a></em></li>
<li><em><a title="Enlace Permanente a La ecología política como radicalidad democrática" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/02/la-ecologia-politica-como-radicalidad-democratica/" rel="bookmark">La ecología política como radicalidad democrática</a></em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/16/es-la-ecologia-politica-de-izquierdas/" target="_blank">¿Es la ecología política de izquierdas?</a></em></li>
</ul>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>(1) Se basa en una adaptación y actualización de la publicación Marcellesi, F. (2008): <em><a href="http://www.bakeaz.org/es/publicaciones/mostrar/102-ecologia-politic" target="_blank">Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde</a>,</em> Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).</p>
<p>(2) En 1973, el Green Party de Inglaterra es el primer partido registrado en Europa. En 1979 Daniel Brélaz se convierte en el primer diputado verde en un parlamento federal (Suiza).</p>
<p>(3) Se puede ver su aparición televisada para la campaña electoral en la <a href="http://www.ina.fr/archivespourtous/index.php?vue=notice&amp;from=fulltext&amp;full=ren%E9+dumont+verre+d%27eau&amp;num_notice=1&amp;total_notices=1" target="_blank">siguiente dirección</a>.</p>
<p>(4) Véase la Fundación Heinrich Böll, con sedes en todo el mundo.</p>
<p>(5) Expresión utilizada por Wolfang Prosinger en un artículo publicado en la revista Der Taggespiegel: «Wie Pazifisten, Komunisten, Vogelschützer und Punks 1980 um eine Parteigründung stritten: die Geburt der Grünen aus dem Chaos», 13/01/05.</p>
<p>(6) Es de señalar que este grupo reducido no contaba con una fuerte base social, ni con el apoyo de gran parte del tejido social ecologista en España (que desde 1978 había establecido sus principios comunes en el <a href="http://ecopolitica.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=150:manifiesto-de-daimiel-1978&amp;catid=30:manifiestos&amp;Itemid=57" target="_blank">Manifiesto de Daimiel</a>) que prefirió o bien priorizar la lucha desde el movimiento social o bien apoyar otras opciones políticas.</p>
<p>(7) Los Verdes mundiales deciden dotarse de un secretariado y de recursos financieros permanentes.</p>
<p>(8) El movimiento verde americano existe desde principios de los años ochenta y cuenta con una presencia local fuerte, que contrasta con la escasa articulación federal. Ha contado también con la fuerte influencia del abogado y activista Ralf Nader, conocido por su lucha en los movimientos consumistas a partir de los setenta. Con el impulso de la premio Nobel Wangari Maathai, que fue diputada por el Green Belt Movement en Kenia, la ecología intenta instalarse en África, y en agosto del 2006 se crea la Federación de los Jóvenes Verdes Africanos. En Asia, los verdes se van desarrollando poco a poco: incluso han conseguido representación local en el 2007 en Japón, y hasta en China —y en la ilegalidad— existe el Partido Verde.</p>
<p>(9) En 1984 se pone en marcha la Coordinación de los Partidos Verdes europeos. En 1993 se transforma en Federación de los Partidos Verdes europeos y en el 2004 se crea en Roma el Partido Verde europeo (PVE). En España, el PVE cuenta con dos miembros: <a href="http://partidoequo.es" target="_blank">Equo</a> e <a href="http://iniciativa.cat/" target="_blank">Iniciativa Per Catalunya-Verds</a>.</p>
<p>(10) Véase la página web de la <a href="http://www.fyeg.org/" target="_blank">Federación de Jóvenes Verdes europeos (FYEG)</a>. En España, la FYEG cuenta con dos miembros: <a href="redequojoven.es/" target="_blank">Red Equo Joven</a> y <a href="http://joves.cat/" target="_blank">Joves d&#8217;Esquerra Verda</a>.</p>
<p>(11) La creación reciente de una Fundación Europea Verde es un indicio más en este sentido.</p>
<p>(12) Podríamos tomar otros ejemplos de conflictos internos vividos en situaciones donde ecologistas ocupan altos cargos políticos y toman decisiones muy controvertidas en el seno de su partido: Dominique Voynet y su decisión de tramitar la autorización de algunos transgénicos como ministra de Medio Ambiente en Francia (entre 1997 y el 2001), la realización por parte del gobierno rojiverde alemán de la polémica reforma de las pensiones, etc.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1218/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1218/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1218&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Urge otra Europa</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 09:27:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[austeridad]]></category>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica y miembro de Equo. Artículo publicado en Público, el 9 de mayo, Día de Europa. Urge más y mejor Europa. No por capricho, ni por mera ideología, sino por necesidad. Ante todo, no podemos dilapidar una de sus mayores conquistas: la paz y solidaridad entre los pueblos europeos. Esencial para [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1214&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2011/03/solidaridad-mc3a9dicos.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-432" alt="solidaridad Médicos" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2011/03/solidaridad-mc3a9dicos.jpg?w=604"   /></a></p>
<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> y miembro de <a href="http://partidoequo.es" target="_blank">Equo</a>.<br />
</strong></p>
<p><em>Artículo publicado en <a href="http://blogs.publico.es/otrasmiradas/729/europa-mas-necesaria-que-nunca/" target="_blank">Público</a>, el 9 de mayo, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dia_de_Europa" target="_blank">Día de Europa</a>.</em></p>
<p><em></em>Urge más y mejor Europa. No por capricho, ni por mera ideología, sino por necesidad.</p>
<p>Ante todo, no podemos dilapidar una de sus mayores conquistas: la paz y solidaridad entre los pueblos europeos. Esencial para enfrentar la gran depresión económica actual con criterios de justicia, así como para seguir construyendo un espacio de convivencia pacífica y apoyo mutuo, este legado se ve lastrado por una aguda <strong>crisis política y democrática transnacional</strong>. Sin embargo, la falta de liderazgo y problemas de gobernanza en la Unión Europea (UE), los egoísmos de los gobiernos nacionales —que utilizan a nivel doméstico la UE como chivo expiatorio para diluir sus propias responsabilidades— o la complejidad y poca transparencia del entramado institucional europeo —que le alejan de la ciudadanía de a pie— no son ninguna fatalidad. Tampoco es ninguna fatalidad el pésimo balance social y económico de estos últimos años.<span id="more-1214"></span> Los 26 millones de personas sin empleo en la UE de los 27, las nefastas políticas de austeridad y sus recortes en educación, sanidad y demás servicios públicos, la socialización de las perdidas de la banca y las deudas ilegítimas son el resultado de las recetas neoliberales aplicadas por sectores políticos concretos. Por tanto, para cambiar de rumbo hacia políticas equitativas y sostenibles, no necesitamos menos Europa sino exactamente lo contrario: <strong>reivindicar alto y claro su dimensión política</strong>. Ya sea en nuestra lucha cotidiana o en las elecciones europeas del año que viene ¡no es a Europa a la que hay que jubilar, sino a los políticos que actualmente la lideran!</p>
<p>Por otro lado, Europa es uno de nuestros mejores aliados ante la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">crisis ecológica</a>, por definición global y sin fronteras. No solo le debemos una mejora sustancial de las legislaciones ambientales nacionales (sobre todo en los países del Sur de Europa como España) sino que además solo ella tiene el tamaño relevante para ser un actor de peso en el tablero mundial de la geopolítica climática. Dicho esto, no hay que bajar la guardia: Europa puede y debe hacer mucho más para encabezar la transición hacia un mundo ambientalmente viable y justo. Además de dotarse de representantes políticos a la altura del reto ecológico, tiene que plantar cara con unidad política y objetivos más ambiciosos en las cumbres internacionales, y ser ejemplar en casa al <strong>integrar con nitidez en su modelo de producción y consumo los límites físicos del planeta,</strong> la solidaridad con las generaciones futuras y los países del Sur.</p>
<p>Desde luego, para dar estos saltos cualitativos, no hay camino fácil. Pero sí, <strong>hay caminos que no debemos emprender</strong>. Hoy, ya sea en Grecia, Hungría, Finlandia o Francia, asoma el peligro de la extrema derecha como respuesta violenta, xenófoba y ferozmente antieuropea a la crisis económica y la desorientación colectiva. No lo podemos permitir: en Europa conocemos de sobra las consecuencias dramáticas del odio y rechazo del otro. Tampoco nos vale otra salida, comprensible pero equivocada: el repliegue hacia más dosis de Estado-Nación. Los Estado-naciones europeos cada uno por su lado, aún más ante el poder de las multinacionales y el potente auge de China, India, Rusia o Brasil, son incapaces de luchar contra los paraísos fiscales, regular el mercado, controlar las finanzas, aportar respuestas transfronterizas a las crisis ecológica, social y económica, y proveer un marco de paz y solidaridad a nivel europeo y mundial. Si seguimos en el marco anticuado del Estado-nación, seguiremos sufriendo el incumplimiento crónico de las promesas electorales de nuestros dirigentes nacionales, incapaces de aportar respuestas correctas a desafíos globales en sociedades y mercados interdependientes. <strong>Defenderse de la globalización neoliberal y desarrollista así como domar la esfera económica demanda un cambio de escala que solo puede dar Europa</strong>. Pero ojo: “más y mejor Europa” no significa crear nuevas superestructuras monolíticas y tecnocráticas. Significa más Europa política capaz de dinamizar la necesaria transición social y ecológica desde la solidaridad interterritorial, el respeto a la autonomía de sus territorios y a la diversidad de sus culturas e identidades, el diálogo entre sus múltiples agentes públicos, privados y cooperativos.</p>
<p><strong>Esta otra Europa es posible</strong>. Para ello, hace falta darle un profundo revulsivo democrático, social y político que desde abajo sea capaz de reiniciar el sistema. Frente a la Europa de los Estados y de los mercados, necesitamos una Europa ciudadana y de lo común donde la legitimidad democrática prime sobre la fría eficacia institucional y mercantil. Requiere sin duda reforzar las prerrogativas del Parlamento europeo como representante directo del “pueblo europeo” o que el presidente de la Comisión europea provenga del partido más votado en las elecciones europeas. Pero más allá <strong>necesitamos un verdadero proceso constituyente para que sea la ciudadanía a nivel local, regional, estatal y europeo quién decida qué Europa quiere</strong> para hoy y mañana, sus reglas comunes y el sentido de la construcción europea. Este proceso podría darse a través de una asamblea constituyente que, elegida directamente por la ciudadanía europea y abierta a la participación de la sociedad civil, tendría como principal objetivo definir una Ley Fundamental para Europa. Corta, simple y elaborada de forma transparente, esta Ley o Constitución tendría que ser legitimada y aprobada en un referéndum de ámbito europeo.</p>
<p>Como segundo pilar, <strong>es imprescindible poner orden en la economía europea y global</strong>. Por un lado, la regulación de la economía financiera y la lucha contra los paraísos fiscales es una prioridad tanto económica como ética. En general, no podemos permitir más <em>dumping</em> fiscal, ambiental, social, particularmente dentro de la UE. Las palabras claves son cooperación, armonización fiscal, control político del Banco Central europeo y unión monetaria real a la altura del reto de una moneda común. Al mismo tiempo, para ir superando los debates binarios sobre el euro, es perfectamente posible y deseable conservarlo y potenciar sus ventajas, complementándolo con nuevas monedas locales o regionales que fortalezcan los circuitos cortos de consumo y producción. Por último, una Europa política y solidaria necesita por fin un presupuesto digno de un territorio con 27 países y 500 millones de habitantes, pero que, a día de hoy, es 20 veces menor que el presupuesto federal de Estados Unidos (300 millones de habitantes). Las fuentes de ingresos existen: impuesto sobre las transacciones financieras en toda Europa, tasas sobre el CO2, fin de las subvenciones a los combustibles fósiles, reducción del gasto militar, etc.</p>
<p>Gracias a esta nueva configuración económica, se puede <strong>invertir de forma urgente en la transición ecológica de la economía</strong>. Este <em>New Deal Verde</em>, es decir un programa de reconstrucción económica desde lo ambiental y las inversiones sostenibles, tendría dos consecuencias altamente positivas: la creación neta de empleo y la reducción de la huella ecológica (y de la factura energética). Además de una reducción del 30% de las emisiones de gas de efecto invernadero en 2020, proporcionaría 11 millones de empleos en Europa (hasta un 1 millón en España) en sectores de futuro como la rehabilitación de edificios, la movilidad sostenible, las energías renovables, la agricultura ecológica, la investigación e innovación, la economía social y solidaria, los cuidados… Es un nuevo modelo productivo libre de petróleo, carbón, energía nuclear, gas y <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/09/16/fracking-una-fractura-que-pasara-factura/" target="_blank"><em>fracking</em></a>, un modelo que apueste por la agroecología y la soberanía alimentaria, la biodiversidad y las pequeñas explotaciones extensivas (con una profunda reforma justa y sostenible de la Política Agrícola Común) y un modelo que reivindique la solidaridad inter-generacional, intra-europea e internacional como pilar de su visión de futuro.</p>
<p>En un contexto global de crisis democrática, ecológica, social y económica, la idea de una Europa fraternal, pensante, pacífica y cordial —como la imaginaba Víctor Hugo en el Congreso de la Paz en 1849— está más que nunca de actualidad. Es una necesidad ciudadana y política.</p>
<p><em>Artículos relacionados con Europa en este blog, <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/category/europa-2/" target="_blank">aquí</a>.</em></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1214/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1214/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1214&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Repartir el trabajo</title>
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		<pubDate>Wed, 01 May 2013 09:23:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[21 horas]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[reducción jornada laboral]]></category>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica Artículo publicado en la revista Alternativas Económicas, nº2 El crecimiento de los años noventa y dos mil era insostenible. Tan insostenible que al estallar la burbuja inmobiliaria, España cuenta con la segunda tasa de desempleo más alta de la Unión Europea (solo le adelanta Grecia) y vive como si tuviera [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1201&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/03/21_horas2.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-735" alt="Portada edición Icaria Asaco" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/03/21_horas2.jpg?w=604"   /></a></p>
<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> </strong></p>
<p><em>Artículo publicado en la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank">Alternativas Económicas</a>, nº2</em></p>
<p>El crecimiento de los años noventa y dos mil era insostenible. Tan insostenible que al estallar la burbuja inmobiliaria, España cuenta con la segunda tasa de desempleo más alta de la Unión Europea (solo le adelanta Grecia) y vive como si tuviera a su disposición más de tres planetas. Por tanto, desde el ámbito laboral, se deben aportar a la vez soluciones capaces de combatir el paro y reducir drásticamente nuestro impacto sobre el medio ambiente.</p>
<p>En este contexto de crisis estructural, el reparto del trabajo y la reducción de la jornada laboral son medidas centrales hacia más equidad y sostenibilidad. De hecho, cumplen con tres objetivos: reforzar la justicia social, preservar el planeta y construir una economía próspera sin crecimiento:<span id="more-1201"></span></p>
<ol>
<li>En una sociedad donde el empleo es un valor tan arraigado, el reparto del trabajo permite incluir social y económicamente colectivos fuertemente afectados por el paro de masas (principalmente los jóvenes, las mujeres, las personas mayores o con ingresos bajos). En paralelo, la reducción de la jornada laboral es una apuesta por reequilibrar los tiempos de vida entre trabajo remunerado y no remunerado. Se convierte en una condición necesaria —aunque no suficiente— para permitir una mejor inclusión de las mujeres en el mercado laboral, evitando su “doble jornada”, y para redistribuir las tareas domésticas y de cuidado entre mujeres y hombres.</li>
<li>Avanzar hacia una semana laboral mucho más corta ayuda a romper el hábito de vivir para trabajar, trabajar para ganar dinero, y ganar dinero para consumir (mal y mucho), principal causa de nuestra desmedida huella ecológica. Se trata de diseñar una sociedad donde estamos menos atados al hiperconsumo intensivo en energía y más apegados a actividades sostenibles desde la participación social y ciudadana, la autogestión y la esfera no mercantil.</li>
<li>Como lo ha modelizado el economista Peter Victor y lo dice Tim Jackson, el reparto del trabajo es “la solución más simple y más citada para mantener el empleo sin aumento de la producción”. Además, hay evidencia de que la gente que trabaja menos horas es más productiva y que las sociedades más cohesionadas y equitativas son ecológica y económicamente más fuertes.</li>
</ol>
<p>Para ser creíble, esta visión sistémica supone pensar al mismo tiempo una distribución más igualitaria de los ingresos (<a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/02/15/una-renta-basica-de-ciudadania-para-vivir-mejor-con-menos/" target="_blank">renta básica</a> y renta máxima), una política de formación activa, y, en tela de fondo, un cambio de modelo productivo (<a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/20/empleoverde_video/" target="_blank">empleos verdes</a>) y un cambio cultural para salir de la lógica social del consumismo.</p>
<p><em>Artículo disponible en gallego <a href="http://unclaronobosque.prazapublica.com/post/49934639112/repartir-o-traballo-para-vivir-mellor-traballar-tod-s" target="_blank">aquí</a>.</em></p>
<p><strong>Artículos relacionados:</strong></p>
<ul>
<li><a title="Enlace Permanente a Trabajar menos para vivir mejor ¿21 horas?" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/22/trabajar-menos-para-vivir-mejor-21-horas/" rel="bookmark">Trabajar menos para vivir mejor ¿21 horas?</a></li>
<li><a title="Enlace Permanente a Trabajar menos, vivir mejor, preservar el planeta" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/04/trabajar-menos-vivir-mejor-preservar-el-planeta/" rel="bookmark">Trabajar menos, vivir mejor, preservar el planeta</a></li>
<li><a title="Enlace Permanente a Hacia el decrecimiento (video)" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/21/hacia-el-decrecimiento-video/" rel="bookmark">Hacia el decrecimiento (video sobre sus alternativas y las 21 horas)</a></li>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/tag/21-horas/" target="_blank">Todos los artículos de este blog sobre 21 horas</a></li>
</ul>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1201/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1201/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1201&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Portada edición Icaria Asaco</media:title>
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		<title>Decálogo para la gran transformación ecológica</title>
		<link>http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/22/decalogo-para-la-gran-transformacion-ecologica/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2013 10:11:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[ecología política]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, miembro del consejo de redacción de la revista Ecología política y coordinador de Ecopolítica. Es también miembro de Equo.  Publicado en la revista Ecología Política, nº44 (diciembre del 2012). ¿Cuáles tendrían que ser las prioridades para una transición ecológica, social, democrática y ética hacia otros mundos posibles? Tras una breve introducción sobre qué [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1191&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/04/10.png"><img class="alignright size-full wp-image-1192" alt="10" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/04/10.png?w=604"   /></a>Florent Marcellesi, miembro del consejo de redacción de la revista <a href="http://ecologiapolitica.info/" target="_blank">Ecología política</a> y coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a>. Es también miembro de <a href="http://partidoequo.es" target="_blank">Equo</a>. </strong></p>
<p><em>Publicado en la revista <a href="http://ecologiapolitica.info/" target="_blank">Ecología Política</a>, nº44 (diciembre del 2012).</em></p>
<p>¿Cuáles tendrían que ser las prioridades para una transición ecológica, social, democrática y ética hacia otros mundos posibles? Tras una breve introducción sobre qué es la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">crisis ecológica</a>, propongo un decálogo de acción para la gran transformación ecológica.</p>
<p><strong>Crisis de modelo:</strong> Hoy en día sufrimos las consecuencias de un modelo socio-económico pernicioso y suicida tanto para la justicia social y la solidaridad intrageneracional como para la justicia ambiental y la solidaridad intergeneracional: el “liberal-productivismo”. Basado en un crecimiento financiero y material sin límites, no es otra cosa que una fusión progresiva entre los rasgos y estragos estructurales del neoliberalismo dominante desde los años setenta y los del productivismo reinante desde el fin de la II Guerra Mundial. Este modelo genera la tensión actual entre Humanidad y Naturaleza que se manifiesta a través de las principales crisis ecológicas que sufrimos: cambio climático, techo del petróleo, perdida de biodiversidad, deforestación, crisis alimentaria, etc.</p>
<p><strong>Crisis de escasez:</strong> Asimismo, detrás de las crisis financieras y especulativas, siempre se encuentran crisis más profundas que tocan lo que solemos llamar la economía real (también llamada economía productiva) y la economía real-real, es decir la de los flujos de materias y energía (que depende por una parte de factores económicos y por otra parte de los límites ecológicos del planeta).<span id="more-1191"></span> En este contexto, la crisis ecológica es principalmente una crisis de escasez: escasez de materias primas y de energía para mantener el ritmo de la economía actual, y aún menos extenderlo a los países del Sur. El modo de producción y de consumo impulsado por el Norte no tiene en cuenta los límites físicos del planeta, tal y como lo deja patente la huella ecológica: la humanidad ya supera en un 50% su capacidad de regenerar los recursos naturales que utilizamos y asimilar los residuos que desechamos. Y sobre todo, existe una profunda desigualdad en el uso de los recursos ambientales disponibles: mientras muchas comunidades humanas consumen por debajo de la capacidad de carga de su territorio, si todas las personas de este mundo consumieran como la ciudadanía española, necesitaríamos tres planetas.</p>
<p><strong>Crisis ética:</strong> Desde que entramos en la edad moderna occidental y la revolución industrial, se ha ido apoderando de nuestras mentes el «antropocentrismo tecnocrático», es decir una cosmovisión particular donde la naturaleza es sobre todo el objeto propuesto para nuestro dominio, para nuestro provecho, gracias a la tecnociencia, fuente de la felicidad de los seres humanos. La crisis ecológica es por tanto también una crisis de valores y de civilización donde cada persona y cada sociedad tiene que repensar de forma individual y colectiva el sentido de nuestra existencia y, por consiguiente, nuestro lugar adecuado en la naturaleza. Es necesario contestar de forma democrática a preguntas fundamentales y existenciales: ¿por qué, para qué, hasta dónde y cómo producimos, consumimos y trabajamos?</p>
<p>La humanidad, es decir tanto los individuos como las sociedades que las componemos, está ante una encrucijada: puede decidir, al igual que la civilización maya clásica, cerrar los ojos ante el peligro y caminar sin marcha atrás hacia su derrumbe, o puede decidir rebelarse y perdurar dentro de la llamada “<strong>supervivencia civilizada de la humanidad</strong>”.  Para alcanzar este objetivo, es necesario otro modelo de producción y consumo donde reconciliemos, de forma democrática y solidaria, nuestra aspiración individual y colectiva a la buena vida con los límites ecológicos de un planeta finito.</p>
<p>En este camino, planteo <strong>diez prioridades hacia aquella transformación ecológica, social, democrática y ética</strong> de la sociedad:</p>
<p>1.    <strong>Establecer los límites</strong> y fijar umbrales de recursos y emisiones <em>per capita</em>, así como objetivos de reducción del consumo diferenciando entre países del Norte (contracción, es decir decrecimiento radical de la huella ecológica dentro de los límites ecológicos del Planeta) y del Sur (convergencia, es decir evolución socioecológica hacia un alto bienestar y una baja huella ecológica sin pasar por la casilla del <em>maldesarrollo</em> de los países occidentales). [Para saber más, véase <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/10/30/del-desarrollo-al-posdesarrollo-otra-cooperacion-es-posible-y-deseable/" target="_blank">Del desarrollo al posdesarrollo: otra cooperación es posible y deseable</a>]</p>
<p>2.    <strong>Construir una macroeconomía ecológica</strong> que integre las variables ecológicas donde la estabilidad no dependa del crecimiento, donde la productividad del trabajo no sea el factor determinante. En este marco, es central superar definitivamente el Producto Interno Bruto (PIB) como indicador principal de riqueza, por ejemplo a través de indicadores construidos de forma participativa y de debates deliberativos —locales, estatales y europeos— sobre qué es la naturaleza de la riqueza, su cálculo y su circulación. Por ejemplo, el estado de Acre, considerado uno de los más pobres de Brasil, ha definido <a href="http://www.france-libertes.org/Creation-de-l-Indicateur-de-bien.html" target="_blank">unos indicadores de buen vivir</a> que tienen en cuenta el medio ambiente y su principal riqueza: el bosque amazónico. El proceso se ha llevado a cabo de forma participativa con economistas brasileños y la sociedad civil local —en primer lugar, los pueblos indígenas— y ha contado con el asesoramiento de una ONG y una universidad francesas.</p>
<p>3.    <strong>Relocalizar la economía</strong>. Es necesario privilegiar las actividades con utilidad social y ecológica, por ejemplo las de circuitos cortos que generan riqueza a nivel local con baja huella ecológica y con alta capacidad de resiliencia. Es el caso de los grupos de consumo. Creados en Japón en la década de 1960, este sistema pone en contacto directo a las personas que practican una agricultura ecológica y a las personas consumidoras que la utilizan. Llegado a España a finales de los años ochenta y principios de los noventa y, con una nueva oleada desde comienzos de 2000, es hoy en día una realidad en constante y rápida evolución, mezclando grupos autogestionados —difíciles de contabilizar— con cooperativas legalmente estructuradas.(1) Otra iniciativa en auge son las llamadas monedas locales (también llamadas sociales o complementarias), utilizadas para el intercambio de bienes y servicios por una comunidad reducida (un barrio, un pueblo, una ciudad, una provincia) y donde el dinero, controlado por la comunidad, vuelve a ser un medio al servicio de las personas y la economía real (y real-real).(2) Además, para ser de verdad una herramienta transformadora, suele favorecer los intercambios de productos y servicios con alto valor ambiental, ético y social y busca aumentar el poder de control ciudadano sobre la economía.(3) Al mismo tiempo, la relocalización necesita una coordinación y una acumulación de fuerzas supralocales (regional, europea, global) para garantizar solidaridad interterritorial, políticas eficientes ante problemas transfronterizos y globales, y redes potentes capaces de hacer frente y ser alternativas a los poderes políticos y económicos globales. El camino seguido por Via Campesina que lucha a la vez por la relocalización agrícola y por la construcción de alianzas mundiales es en este modo un buen ejemplo de esta dinámica donde la relocalización es un proyecto global.</p>
<p>4.    A través de un<strong> “New Deal Verde”</strong>, invertir masivamente en sectores sostenibles y <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/10/18/empleo-verde-para-superar-la-crisis/" target="_blank">empleo verde</a>, es decir en puestos de trabajo que garanticen una conversión ecológica de la economía en sectores sostenibles como las energías renovables, agricultura ecológica, rehabilitación de edificios, gestión forestal sostenible, economía de cuidados, artesanía, economía social y solidaria, etc. Sin duda, vivir bien en un mundo eco-solidario implicará una contracción para los sectores intensivos en energía fósil y/o en especulación financiera y/o perjudiciales para un mundo pacífico (industria manufacturera, sector automovilístico, pesca industrial, bancos y seguros, industria armamentística, etc.), lo cual supone desarrollar una reconversión planificada y participada de las personas trabajadoras hacia los sectores antes mencionados. Según la Organización Internacional del Trabajo, se podrían crear en el mundo hasta 60 millones de empleos verdes y en España hasta 2 millones de aquí a 2020 (hasta 1,37 millones para mejorar el aislamiento y la eficiencia energética de 25 millones de viviendas, 770.000 empleos para movilidad sostenible, 125.265 empleos en energías renovables si este sector pasara a generar un mínimo del 20% de la producción primaria de energía).</p>
<p>5.    <strong>Hacer un uso masivo de la reducción de la jornada laboral y del reparto del trabajo,</strong> incluyendo el de los<strong> cuidados.</strong> En este sentido, la propuesta de las 21 horas permite vincular reivindicaciones históricas del movimiento obrero y sindical con las del movimiento ecologista al afirmar que una <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/09/13/reducir-la-semana-laboral-para-afrontar-los-retos-del-siglo-xxi/" target="_blank">semana laboral más corta</a> puede ayudarnos al mismo tiempo a proteger el planeta, aumentar la justicia social y el bienestar de la sociedad, y construir una economía próspera sin crecimiento. Entre otras cosas, el reequilibrar los tiempos de vida entre trabajo remunerado y no remunerado, vuelve a dar valor social y económico a los trabajos domésticos y de cuidados (principal e históricamente cubiertos por las mujeres), voluntarios, artísticos, políticos, culturales, autónomos, etc., permite aumentar sustancialmente tanto nuestra incorporación en circuitos cortos de producción y consumo como nuestra capacidad de producir parte de lo que vamos a consumir (alimentos, energía, etc.), apuesta por transformar los aumentos de productividad en tiempo libre no consumista y abre la posibilidad de una reducción de la factura energética.(4)</p>
<p>6.<strong>    (Re)Distribuir la riqueza</strong> a través de una renta máxima, una renta básica de ciudadanía y una fiscalidad sobre los capitales y los recursos naturales. En un planeta finito, hace falta una doble dinámica en torno a una «estrategia de máximos» de lucha contra la riqueza en las clases hiperconsumistas (renta máxima, limitación en el consumo de recursos naturales, gravamen del lujo) y una «estrategia de mínimos» de lucha contra la miseria social y ambiental para las clases empobrecidas y que infraconsumen (renta básica, acceso gratuito o barato a los recursos naturales). Para hacerla posible, necesitamos redistribuir la riqueza a través de una reforma profunda del sistema fiscal donde, además de bajar la fiscalidad sobre el trabajo, aumentamos la fiscalidad sobre capitales (lucha contra el fraude y paraísos fiscales, eliminación de todas las deducciones en el impuesto de sociedades, impuesto sobre las transacciones financieras, etc.) y sobre recursos naturales (eliminación de subvenciones a combustibles fósiles, tasa sobre emisiones de carbono, etc.). Por otro lado, necesitamos una mejor distribución inicial de las rentas primarias antes de impuestos, es decir revertir la creciente desigualdad entre salarios y ganancias del capital.</p>
<p>7.    <strong>Convertir la “banca ética” en norma para el sector financiero</strong>. Cualquier banco, sea público o privado, no puede invertir en actividades perjudiciales para el medio ambiente o las personas, como puede ser por ejemplo la fabricación de armas.(5) Al contrario, la banca ética, preferentemente pública o cooperativa, se presenta como una alternativa a la banca tradicional y su afán de buscar ante todo la creación de rendimiento económico y valor para sus accionistas y altos directivos. Además de obtener beneficios para garantizar la continuidad de la actividad, la banca ética persigue una economía al servicio de las personas y del medio ambiente. Se rige por criterios positivos (financiación de proyectos que transforman positivamente la sociedad), por criterios negativos (no financiación de proyectos nocivos para la sociedad) y por principios de transparencia, coherencia y participación.(6)</p>
<p>8.    <strong>Desmantelar la lógica social del consumismo</strong>. Por una parte, la educación en valores y verde, es decir un educación para “vivir bien con menos”, es fundamental para cambiar nuestras mentalidades y revertir la crisis ética hacia otra relación respetuosa con las demás sociedades humanas, nuestro entorno y el resto de seres vivos. Primero, se trata de evolucionar de una sociedad del tener hacia una sociedad del ser donde el estatus social no dependa de la riqueza material sino del bienestar individual, social, comunitario y ecológico. Segundo, como nos lo aconsejan la educación no violenta o las resoluciones pacíficas de conflictos, se trata de enseñar y aprender respeto, escucha activa y empatía. Por otra parte, la regulación de la publicidad comercial, verdadero pilar del sociedad de consumo, es un paso esencial que se puede concretar, por ejemplo, a través de la reducción de su presencia en los espacios y medios públicos o de la creación de un órgano de control independiente.</p>
<p>9.    <strong>Reestructurar nuestras ciudades y territorios</strong>. Supone construir “pueblos en transición” a escala humana y local que apuesten por parar el crecimiento de las ciudades (y también la construcción de grandes infraestructuras como nuevos aeropuertos, autopistas y trenes de alta velocidad), reciclar y revalorizar las ciudades existentes (programa masivo de rehabilitación de edificios, utilización de las viviendas vacías, impulso de las cooperativas de viviendas), relocalizar las actividades (además de lo apuntado en el punto 3, los huertos urbanos son un ejemplo magnífico), favorecer una movilidad sostenible (con el peatón y la bici en el centro de las preocupaciones urbanísticas hasta alcanzar en 2030 un reparto modal del 10% para el coche, 30% para el transporte colectivo y 60% para el peatón y la bici), alcanzar la autosuficiencia energética (reducción del consumo, energías renovables locales y eficiencia energética), reequilibrar ciudad y campo (un campo donde la agricultura convencional vuelva a ser la agricultura ecológica, capaz de producir localmente en cantidad suficiente productos de temporada y sanos para consumo local y que apueste por la soberanía alimentaria), democratizar la ciudad (pueblos policéntricos con núcleos urbanos más reducidos que permiten acercar la ciudadanía a los ámbitos de decisión).</p>
<p>10.    <strong>Poner en marcha una democracia participativa</strong> como instrumento vertebrador de una transición social y ecológica exitosa. De hecho, <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/02/14/las-deudas-ecologicas-de-la-democracia-moderna/" target="_blank">la democracia moderna tiene una deuda latente con la ecología política</a> y con su lucha por extender la autonomía personal y la solidaridad colectiva en el espacio (solidaridad transnacional), en el tiempo (solidaridad transgeneracional) y al conjunto de la naturaleza (solidaridad biocéntrica e interespecie). Sobre todo, esta democracia tiene que integrar en sus procesos algunos aspectos que, además de ampliar nuestros círculos de solidaridad, son centrales para la transición hacia una supervivencia civilizada de la especie humana: la cuestión de la autolimitación, la representación de los sin voz, la gobernanza glocal y la capacidad de responder a la urgencia ecológica.</p>
<p>Este esbozo de prioridades podría representar un sustrato mínimo capaz de juntar a multitud de personas y colectivos que desde sus ámbitos particulares ya están impulsando alternativas concretas aquí presentadas. De forma proactiva y propositiva, aliemos y tejamos cada vez más redes y plataformas de resistencia y creativas. Más que nunca necesitamos que cada nodo del cambio se conecte con todos las demás y juntos, con un programa compartido y que respete la diversidad de sus componentes, se conviertan en alternativa viable al sistema actual.</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>(1) Solo en Cataluña, se estima que existen alrededor de 3.000 unidades de consumo que cuentan periódicamente con una cesta con productos del campo ecológicos.</p>
<p>(2) En la “ciudad en transición” de Bristol (cuyo zona metropolitana llega al millón de habitantes en Reino Unido), se ha puesto en marcha el Bristol Pound que opera en un rayo de 80km y que incluso el alcalde arropa al declarar que cobrará el 100% de su sueldo en moneda local: <a href="http://bristolpound.org/" rel="nofollow">http://bristolpound.org/</a></p>
<p>(3) Para saber más sobre monedas locales: <a href="http://www.diagonalperiodico.net/Comenzar-a-andar-con-unas-monedas.html" target="_blank">guía para montar una moneda local en Diagonal</a>. Funcionamiento de una moneda local en el <a href="http://www.bilbodiru.org/anteproyecto.html" target="_blank">caso de Bilbao</a> o <a href="http://www.vivirsinempleo.org/" target="_blank">mapa de las monedas locales</a> (y también bancos de tiempo y demás instrumentos parecidos) en España.</p>
<p>(4) Por ejemplo si los estadounidenses decidieran acortar su semana laboral a la altura de los países europeos, EEUU consumiría un 20% menos de energía, lo cual supone un acercamiento muy importante a los objetivos del Protocolo de Kyoto (Rosnick, Weisbrot, 2006).</p>
<p>(5) Según la campaña Banca Limpia de Setem, el BBVA invierte en empresas productoras de armas prohibidas más de 1.000 millones de euros; el Santander ha prestado más de 700 millones de euros a fabricantes de armas nucleares, armas de uranio empobrecido y bombas de racimo, prohibidas desde el 2010, y el Banco Sabadell gestiona casi 3 millones de euros en acciones de siete empresas fabricantes de armas nucleares y armas de uranio empobrecido.</p>
<p>(6) Hoy en España existen diversos proyectos de banca ética como Fiare, Triodos Bank, Coop57 u Oikocredit. En el caso de Fiare, cooperativa sin ánimo de lucro creada desde la base (nace en el País Vasco) desde el ámbito de la economía social y solidaria, es una apuesta por una banca ética europea en colaboración con la Banca Popolare Ética de Italia y la NEF de Francia.</p>
<p><strong>Artículos y enlaces relacionados:</strong></p>
<ul>
<li>Texto traducido al italiano <a href="http://comune-info.net/2013/04/decalogo-per-la-grande-trasformazione-ecologica/" target="_blank">aquí</a>.</li>
</ul>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1191/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1191&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>¿Es la ecología política de izquierdas?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Apr 2013 14:45:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[ecología política]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica y miembro de la Revista Ecología Política. Publicado en la revista Cuides, nº9, octubre 2012 (*). Este es el séptimo artículo de ocho en la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”. Desde la aparición del movimiento ecologista en la escena socio-política [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1181&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/11/revolucionverde.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-993" alt="revolucionverde" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/11/revolucionverde.jpg?w=604"   /></a></p>
<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> y miembro de la Revista <a href="http://ecologiapolitica.info/" target="_blank">Ecología Política</a>.</strong></p>
<p><em>Publicado en la revista <a href="http://publicaciones.fundacioncajamar.com/index.php/cuides/issue/view/42" target="_blank">Cuides</a>, nº9, octubre 2012 (*). Este es el séptimo artículo de ocho en la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”.</em></p>
<p>Desde la aparición del movimiento ecologista en la escena socio-política y mediática, numerosos pensadores y teóricos discuten su posicionamiento en el tablero político heredado de la oposición entre izquierda y derecha, entre trabajo y capital (1). Hoy el debate sigue abierto y se ve reforzado por el amplio debate ideológico en el seno del ecologismo político y social —a nivel local, europeo y mundial— acerca del margen de actuación dentro del sistema capitalista, por la estructuración e institucionalización del movimiento verde en Europa y por la dinámica de unión de este movimiento en España en busca de un espacio propio (2).<span id="more-1181"></span></p>
<p>Para aportar una piedra a la reflexión, es necesario primero plantear un modelo básico de análisis. Mientras que en España se siguen clasificando las teorías y fuerzas políticas según un eje tradicional y unidimensional (derecha/izquierda), los anglosajones utilizan a menudo un <a href="http://www.politicalcompass.org/analysis2" target="_blank">esquema bidimensional</a> basado en el eje clásico —de corte económico— izquierda/derecha y otro eje de corte social autoritario/libertario. Esta primera distinción permite resaltar unos matices o semejanzas relevantes sobre orientaciones ideológicas que se suelen confundir o alejar de forma abusiva en el eje unidimensional (3). Si bien queda patente que es necesario superar el análisis unidimensional, la crisis ecológica requiere también la superación del análisis bidimensional y la construcción de un esquema tridimensional. De hecho, con la llegada del ecologismo en el terreno sociopolítico y la necesidad de tener en cuenta también los aspectos medioambientales, este tercer eje corresponde a la dialéctica fundamental planteada por la ecología política entre productivismo y antiproductivismo. Dada la magnitud de la crisis ecológica y si se considera que la oposición entre capital y trabajo ya no es la única determinante (más bien podríamos hablar de oposición entre capital y vida) y que la cuestión de la orientación y el <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/13/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora-ii/" target="_blank">sentido de la producción</a> dentro de un mundo finito pasa a ser crucial, postulo que el eje productivista/antiproductivista se convierta en un eje estructurante y diferenciado. De hecho, desde una perspectiva ecologista fuerte, no supone diferencia apreciable quién posea los medios de producción, «si el proceso de producción en sí se basa en suprimir los presupuestos de su misma existencia» (Dobson, 1997: 55).</p>
<p>Ahora bien, tratemos de ubicar en este escenario tridimensional la ecología política (véase a modo de resumen la figura abajo), ideología que tal y como ha sido definida en este artículo aporta una visión <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" target="_blank">crítica, transformadora y global</a> y que vincula permanentemente los aspectos ecológicos y sociales. Primero, al luchar por una sostenibilidad fuerte —su identidad fundadora y federadora—, la ecología política se sitúa sin ningún tipo de duda en el lado antiproductivista del eje productivismo/antiproductivismo. Segundo, tal y como hemos visto, la ética de la liberación, la lucha por la emancipación y las referencias continuas a la autonomía y libre producción individual están en el corazón de la ecología política. Al defender la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/02/la-ecologia-politica-como-radicalidad-democratica/" target="_blank">radicalidad democrática</a>, la participación desde lo local, el empoderamiento personal y comunitario, y al criticar el papel de las autoridades jerárquicas o burocráticas del Estado —y su injerencia en la vida de su ciudadanía— y de las instituciones esclavizantes denunciadas por Illich, tiende a inclinarse por tanto hacia el eje «libertario». En este contexto, donde se entremezclan raíces anarquistas (Bookchin, 1988), existen puntos de conexión tanto con la izquierda libertaria como con la matriz liberal —y la consiguiente importancia de los derechos individuales—, siempre contrarrestado sin embargo por la noción de solidaridad.</p>
<p><strong class="size-medium wp-image-1184">Figura: La ecología política en el escenario tridimensional</strong></p>
<div id="attachment_1187" class="wp-caption aligncenter" style="width: 614px"><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/04/ecopolicc81tica-3d-marcellesi.png"><img class="size-large wp-image-1187" alt="La ecología política en el escenario tridimensional" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/04/ecopolicc81tica-3d-marcellesi.png?w=604&#038;h=291" width="604" height="291" /></a><p class="wp-caption-text">La ecología política en el escenario tridimensional</p></div>
<p><em>Fuente: Elaboración propia (pinchar en la imagen para mejor definición gráfica).</em></p>
<p>En cuanto al eje económico y a pesar de su unánime promoción de la justicia social, ambiental y global, no se puede llegar a una conclusión tajante, dado el amplio abanico de posturas actuales en la familia ecologista. Si se admite que el ecologismo en Europa, y por tanto sus propuestas económicas, puede variar desde el ecosocialismo hasta el ecoliberalismo, puede considerarse a menudo la economía ecológica como un objeto difícil de identificar y ubicar para los economistas. Se podría avanzar que la economía desde un punto de vista ecologista tiende a superar al mismo tiempo las tesis (neo)liberales y el marxismo ortodoxo, sin descartar por dogma y principios cualquiera de sus aportaciones o cualidades. Así, además de plantear la imprescindible necesidad de regulación de la economía y del mercado y «una planificación descentralizada» ante la &#8220;ilusión neoliberal&#8221;, el economista ecológico René Passet suele escribir que el mercado posee dos virtudes: por un lado, su cualidad de «liberador y catalizador extraordinario de iniciativas individuales», y, por otro, una impresionante aptitud para multiplicar los centros de decisión que le confiere una gran «capacidad de adaptación» (2001).</p>
<p>De hecho, la búsqueda de una tercera vía entre colectivismo y liberalismo es constante. Y por lo menos se asienta en un principio de la bioeconomía: un subsistema no puede regular un sistema que lo engloba. En este marco se plantean varias propuestas, con muchos puntos de encuentro y a veces disensos internos fuertes, como el decrecimiento y «la descolonización del imaginario colectivo» (Latouche, 2008), la prosperidad sin crecimiento (Jackson, 2011), el “New Deal” verde (4) que preconiza —desde una visión neo-keynesiana que emula el New Deal de Roosevelt para salir de la crisis de 1930— una fuerte inversión en la seguridad energética, las infraestructuras que reducen las emisiones de carbono, las “industrias ambientales” y la protección ecológica, o una “economía verde” que a través de una economía plural con mercado (y no «de mercado») alcanza el decrecimiento de la huella ecológica, no cae en la trampa del efecto rebote y garantiza la igualdad y la solidaridad (Canfin, 2006). En todos los casos, los postulados ecologistas en materia económica intenta ir más allá tanto de la lógica del mercado como de la lógica público-estatal a través por ejemplo de la «economía solidaria y social», (Lipietz, 2002), de la relocalización de la economía (y sus proyectos asociados: monedas locales, bancos de tiempo, circuitos cortos de consumo y producción como los grupos de consumo, cooperativas de energía o de vivienda, etc.), de la «economía de la gratuidad» (Gorz, 1997) y del refuerzo de los proyectos cooperativos y comunitarios (es decir por ejemplo la gestión de lo común, que no se puede confundir con la defensa de lo público-estatal). Por último, al criticar la sociedad industrial del trabajo asalariado y la huida hacia delante del productivismo a través del triángulo «producción, empleo, consumo» (Roustang, 2003), el ecologismo —aunque no de forma unánime—(5) cuestiona la meta del pleno empleo en clara contradicción no sólo con el capitalismo dominante sino también con muchos de los planteamientos de los sindicatos y los movimientos de izquierdas tradicionales y mayoritarios. Esta crítica a la sociedad del trabajo subyace también en la voluntad de <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/09/13/reducir-la-semana-laboral-para-afrontar-los-retos-del-siglo-xxi/" target="_blank">reducir la jornada laboral</a> y repartir el trabajo, o de desconectar de manera más o menos radical la renta y la contribución productiva. De esta manera se puede explicar que las formaciones ecologistas están en la primera fila de las fuerzas políticas que han mostrado en los países industrializados un interés manifiesto —lo que no significa consenso interno— por la renta básica de ciudadanía universal e incondicional (Parijs y Vanderborght, 2006: 115-118).(6)</p>
<p>Estas diferentes brechas abiertas por el ecologismo son estructuralmente un ataque al sistema capitalista basado en la acumulación, el fetichismo de las mercancías y la explotación del trabajo asalariado, lo que lo aleja de las teorías neoliberales dominantes. Al mismo tiempo, por su <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" target="_blank">rechazo al dogma del crecimiento</a> y aunque puede (y debe) converger en algunos análisis teóricos e instrumentos prácticos, el ecologismo político representa una matriz ideológica independiente de las corrientes socialistas o keynesianas. Al fin y al cabo, la ecología política hereda, sintetiza y supera —según el principio de que el todo es mayor que la suma de sus partes— tres valores que aportaron respectivamente el liberalismo político, el socialismo (7) y el antiproductivismo en diferentes periodos de estos últimos tres siglos: la <strong>autonomía</strong> (del individuo o de la comunidad para decidir su propio camino), la <strong>solidaridad</strong> (dentro de la comunidad o del espacio público para no dejar a nadie excluido de este camino, prima la defensa de las personas marginadas y oprimidas) y la <strong>responsabilidad</strong> (hacia los países del Sur, las generaciones futuras, el planeta y los demás seres vivos para que a su vez puedan decidir su propio camino).</p>
<p>Dada la existencia de un cuerpo ideológico coherente que ocupa un lugar original en el análisis tridimensional del tablero socio-político, considero por tanto que existe un <em>modelo autónomo de ecología política</em>. Frente a la <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">crisis ecológica</a>, social y de civilización, la ecología política es una nueva matriz transformadora adaptada a los retos actuales, la «nueva esperanza» para el siglo xxi para que la especie humana se proteja de sí misma y sobreviva en condiciones decentes, en el Norte y en el Sur, en el presente y en el futuro.</p>
<p>(*) Se basa en una adaptación y actualización de la publicación Marcellesi, F. (2008): <em><a href="http://www.bakeaz.org/es/publicaciones/mostrar/102-ecologia-politic" target="_blank">Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde</a>,</em> Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).</p>
<p>(1) Véase por ejemplo la valiosa aportación de Valencia, Ángel (ed.) (2006): <em>La izquierda verde</em>, Barcelona, Icaria.</p>
<p>(2) Aquí me refiero concretamente a la irrupción de <a href="http://partidoequo.es" target="_blank">Equo</a> en el panorama político como confluencia de la Fundación Equo, de la Coordinadora Verde y de más de 30 partidos verdes, poniendo fin a un ciclo de división endémico y de falta de liderazgo.</p>
<p>(3) Principalmente, en tales análisis, observamos por un lado la confluencia entre sistemas totalitarios, ya que el autoritarismo (véase Pol Pot o Stalin) no es únicamente una consecuencia de ideologías de «derechas», y por otro lado la creciente cercanía entre ideologías de los principales partidos en el poder en las sociedades occidentales. Más allá de los discursos y etiquetas de cada cual, las comparaciones (por ejemplo, entre los diferentes partidos de izquierdas en el mundo) podrían dar un resultado sorprendente. Seguramente la «Izquierda» (y por tanto el eje izquierda/derecha), más que un concepto bien definido hoy en día, se sustenta en un imaginario colectivo histórico que no refleja la diversidad del panorama ideológico Véase más información en: &lt;<a href="http://www.politicalcompass.org/analysis2&#038;gt" rel="nofollow">http://www.politicalcompass.org/analysis2&#038;gt</a>;</p>
<p>(4) Véase por ejemplo las visiones de Lipietz (2012) o del Partido Verde europeo sobre el “<a href="http://greennewdeal.eu/es/que-es-el-gnd.html" target="_blank">Green New Deal</a>”.</p>
<p>(5) El Partido Verde europeo, en su documento <em>A green economic vision of Europe,</em> ha llegado a un compromiso de superación del objetivo de «pleno empleo» hacia la «plena actividad».</p>
<p>(6) Mientras el Partido Verde europeo sigue sin tomar una posición clara al respecto, partidos como el finlandés, francés o austriaco apuestan por la renta básica y otros muestran su rechazo (Países Bajos) o su fuerte división interna (Alemania). En España, la organización Equo se ha posicionado a favor de la renta básica de ciudadanía.</p>
<p>(7) Al igual que la corriente ecosocialista, no nos referimos a las variantes burocráticas, productivistas, estatalistas o totalitarias del socialismo (como el estalinismo) sino a sus variantes descentralizadoras, no autoritarias o utópicas.</p>
<p><strong>Entregas anteriores: </strong></p>
<ul>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/11/21/que-es-la-ecologia-politica-una-via-para-la-esperanza-en-el-siglo-xxi-parte-1/" target="_blank"><em>La génesis ecologista: de la estética a la supervivencia</em></a>.</li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/12/03/1968-nucleares-y-otros-mitos-fundacionales-del-ecologismo/" target="_blank">1968, nucleares y otros mitos fundacionales del ecologismo</a>.</em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">¿Qué es la crisis ecológica?</a></em></li>
<li><em><a title="Enlace Permanente a La ecología política: una ideología global y transformadora (I)" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (I)</a></em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/13/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora-ii/" target="_blank" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (II)</a></em></li>
<li><em><a title="Enlace Permanente a La ecología política como radicalidad democrática" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/02/la-ecologia-politica-como-radicalidad-democratica/" rel="bookmark">La ecología política como radicalidad democrática</a></em></li>
</ul>
<p><em>Crédito imagen</em>: <a href="http://bebesyespecias.wordpress.com/" target="_blank">hormiga verde</a>.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1181/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1181/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1181&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">La ecología política en el escenario tridimensional</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>El decrecimiento: de la utopía a la necesidad</title>
		<link>http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/09/el-decrecimiento-de-la-utopia-a-la-necesidad/</link>
		<comments>http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/09/el-decrecimiento-de-la-utopia-a-la-necesidad/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Apr 2013 15:16:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica y coautor del libro “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible” (El Viejo Topo, en prensa). Artículo publicado en el número 3 de La Marea (marzo 2013). El crecimiento no es la solución, es el problema. En tiempos de recesión, la sociedad del crecimiento nos [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1175&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/06/comer-tierra.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-839" alt="comer tierra" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/06/comer-tierra.jpg?w=604"   /></a></p>
<p><strong>Por <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> y coautor del libro “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible” (El Viejo Topo, en prensa).<br />
</strong></p>
<p><em>Artículo publicado en el número 3 de <a href="http://lamarea.com/" target="_blank">La Marea</a> (marzo 2013).</em></p>
<p>El crecimiento no es la solución, es el problema. En tiempos de recesión, la sociedad del crecimiento nos conduce al colapso económico y, en tiempos de bonanza, nos lleva directamente al colapso ecológico. Este “dilema del crecimiento” se traduce o bien en tasas de paro y de pobreza socialmente inasumibles cuando la economía se hunde, o bien en la dilapidación acelerada de los combustibles fósiles, mayor cambio climático, crisis alimentaria y perdida de biodiversidad cuando la economía rebrota. Para salir de esta “encrucijada del siglo XXI”, no nos valen ni el austericidio ni un nuevo “pacto de crecimiento” (incluso pintado de verde), por cierto ambos impuestos desde arriba.</p>
<p>De todas maneras, ya no se trata únicamente de una cuestión ideológica. Que guste o no, y por mucho que mejore la tecnología, la era del crecimiento ha terminado. La decadencia estructural del crecimiento del PIB —desde los niveles altos de los años 70 (¡hasta 8% en España!) a niveles bajos o negativos en estos momentos— indica que los países de la OCDE, incluido el nuestro, van a salir del breve periodo de su historia en que su modelo económico, la paz social y el progreso se basaba en un aumento continuo e insostenible de las cantidades producidas y consumidas.<span id="more-1175"></span></p>
<p>Ante esta realidad, es hora de poner en macha una “prosperidad sin crecimiento”, entendida como nuestra capacidad de vivir bien y felices dentro de los límites ecológicos de la naturaleza. Esta tercera vía se basa en las siguientes premisas mínimas: redefinir de forma colectiva lo que llamamos riqueza y necesidades; reducir nuestra huella ecológica hasta que sea compatible con la capacidad del planeta; redistribuir el trabajo, las riquezas económicas, los cuidados, la tierra y los recursos naturales en base a la justicia social y ambiental; relocalizar la economía en circuitos cortos de consumo y producción; y desmercantilizar gran parte de nuestras actividades.</p>
<p>Para alcanzar estos objetivos, tenemos que ejercer el poder que está en nuestras manos. Desde abajo y de forma cooperativa, existen numerosas iniciativas de soberanía alimentaria y agroecología, autosuficiencia energética, banca ética, monedas locales, ciudades en transición, etc que desafían diariamente al coloso liberal-productivista con pies de barro y construyen ya la transición social, ecológica y ética de la sociedad. Este profundo cambio requiere además tejer redes entre todas estas “islas alternativas” para que se vayan conformando en archipiélagos, continente y, ojalá un día, en sistema-mundo.</p>
<p>Solo tenemos un Planeta pero muchas generaciones presentes y futuras: esta gran transformación no es una utopía, es una necesidad.</p>
<p><em>Texto disponible también en <a href="http://comune-info.net/2013/04/decrescita-dallutopia-alla-necessita/" target="_blank">italiano</a> y en <a href="http://degrowthcanada.wordpress.com/2013/04/23/degrowth-from-utopia-to-necessity/" target="_blank">inglés</a>.</em></p>
<p><strong>Artículos relacionados:</strong></p>
<ul>
<li><strong></strong><a title="Enlace Permanente a Hacia el decrecimiento (video)" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/21/hacia-el-decrecimiento-video/" rel="bookmark">Hacia el decrecimiento (video)</a></li>
<li><a title="Enlace Permanente a Las pensiones y el fin del crecimiento" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/27/las-pensiones-y-el-fin-del-crecimiento/" rel="bookmark">Las pensiones y el fin del crecimiento</a></li>
<li>Y muchos más <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/tag/decrecimiento/" target="_blank">aquí</a>.</li>
</ul>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1175/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1175/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1175&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">comer tierra</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>La ecología política como radicalidad democrática</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Apr 2013 15:12:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[democracia]]></category>
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		<category><![CDATA[autolimitación]]></category>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica y miembro de la Revista Ecología Política. Publicado en la revista Cuides, nº9, octubre 2012 (*). Este es el sexto artículo de ocho en la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”. La consecución de la «sociedad convivencial», donde la herramienta moderna [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1166&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/04/mafalda-cuidado-tierra.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1168" alt="Mafalda cuidado tierra" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2013/04/mafalda-cuidado-tierra.jpg?w=300&#038;h=183" width="300" height="183" /></a></p>
<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> y miembro de la Revista <a href="http://ecologiapolitica.info/" target="_blank">Ecología Política</a>.</strong></p>
<p><em>Publicado en la revista <a href="http://publicaciones.fundacioncajamar.com/index.php/cuides/issue/view/42" target="_blank">Cuides</a>, nº9, octubre 2012 (*). Este es el sexto artículo de ocho en la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”.</em></p>
<p>La consecución de la «sociedad convivencial», donde la herramienta moderna se pone al servicio de la persona integrada en la colectividad (Illich, 2006) y donde prima la biomímesis y la autocontención (Riechmann, 2008), implica realizar cambios profundos —de estilo de vida, de relaciones sociales, in fine de civilización, etc.— que cuestionan las bases de nuestras democracias representativas. Apoyándonos en el <a href="http://www.ecopolitica.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=92" target="_blank">último texto de Gorz</a>, podemos plantear que una incorporación fallida de los conceptos de solidaridad intergeneracional y solidaridad planetaria y el no tomar en consideración el «imperativo de supervivencia» pueden llevar a la sociedad a un «fascismo verde»:</p>
<p><em>&#8220;Sin estas premisas, sólo se podrá evitar el colapso a través de restricciones, racionamientos, repartos autoritarios de recursos característicos de una economía de guerra. Por lo tanto, la salida del capitalismo tendrá lugar sí o sí, de forma civilizada o bárbara. Sólo se plantea la cuestión del tipo de salida y el ritmo al que va a tener lugar.&#8221; (2008b)</em></p>
<p>Por otro lado, la noción de sostenibilidad cuestiona radicalmente la visión occidental tradicional de interés general al ampliar las preocupaciones políticas en el «tiempo largo» (al referirse a las generaciones futuras) y en el espacio (al revelar la pertenencia de la humanidad a un espacio común sugiriendo una interdependencia ecológica entre los pueblos) (Boutaud, 2007). Sin embargo, se constata la incapacidad del sistema político y democrático actual para pensar el largo plazo y los intereses de los no representados, privilegiando los intereses a corto plazo (Jonas, 1995) y limitando además el interés general al Estado-nación.<span id="more-1166"></span></p>
<p>Esta situación de partida empuja a la ecología política a esbozar una reflexión sobre los caminos que posibilitan el cambio y, por tanto, sobre la democracia como herramienta para deliberar sobre «el sentido de lo que hacemos en casa», desde el punto de vista económico, social y político. Por oposición a enfoques medioambientalistas y/o conservadores, la ecología política —por el cambio radical de rumbo que propone a largo plazo— adquiere una dimensión profundamente transformadora y revolucionaria. Sin embargo, al mismo tiempo, si bien rechaza los planteamientos antisistema o maximalistas de la Gran revolución, no rechaza el reformismo del día a día ni la «política de los pequeños pasos», ya que considera que queda un margen de transformación dentro del sistema capitalista (Lipietz, 2008). Este camino, que unifica acciones reformistas a corto plazo y objetivos radicales a largo plazo con el fin de desbordar al propio sistema, es denominado por los ecologistas y algunas corrientes socialistas como «reformismo radical», aunque también se conceptualizó en el ámbito del movimiento juvenil ecologista como «revolución lenta» (Chiche!, 1996). En palabras de Lipietz, esta visión, heredada de filósofos como Michel Foucault, se refleja en el sueño de «una multitud de microrrupturas, una revolución molecular nunca acabada» (2000c: 185).</p>
<p>Para llevar a cabo este planteamiento, la ecología política escoge por definición el camino del ecopacifismo y de la democracia definida de manera preferente como de base o participativa. Por ejemplo, desde el prisma de la bioeconomía, cuestiona el modelo democrático representativo vigente por estar poco adaptado a una producción y un consumo sostenibles. Frente a los sistemas centralizados, elitistas y con fuertes jerarquías excluyentes, un modelo descentralizado y participativo es la forma más eficiente de satisfacer las necesidades vitales de la población (Bermejo, 2007: 64). En este sentido, incluso el muy moderado Informe Brundtland, que plasmó la definición actual de desarrollo sostenible, defiende que la mejor manera para alcanzarlo es la descentralización del control de los recursos y la transmisión del derecho de voz y voto a las comunidades locales (CMMAD, 1988: 90). En el ámbito social, la aceptación de cambios radicales en los modos de vida y la predominancia del interés general local y planetario, presente y futuro, requieren una sociedad muy cohesionada y comprometida en la gestión de las políticas públicas. Garantizar la estabilidad y la permanencia de las grandes decisiones se convierte pues en la clave de una transición exitosa hacia una sociedad duradera. Por lo tanto, para obtener consensos fuertes a largo plazo, el proceso democrático en el ecologismo se basa en la interrelación y participación activa de los ciudadanos y de las comunidades en las decisiones públicas diarias y plurianuales. En este sentido, Murray Bookchin y la ecología social plantean la necesidad de un compromiso social en las temáticas ambientales a través de nuevas formas de democracia directa, al igual que la interdependencia y la cooperación rigen de forma eficiente los ecosistemas y las relaciones entre especies (1999).</p>
<p>Por supuesto, la ecología política no idealiza la democracia local y participativa como transformadora o buena <em>per se</em> para el medio ambiente y la sociedad en su conjunto. Si los procesos participativos no se vinculan a otras iniciativas como la concienciación y la educación o no integran en cada momento una visión global —y una gobernanza transnacional y mundial—, nada apunta a que se pueda alcanzar una mejora automática del sistema vigente. Sin embargo, frente a visiones minoritarias en el conjunto vivo de la ecología política que afirman que desde el punto de vista puramente ecocéntrico la democracia puede ser superflua o, en el peor de los casos, un complemento opcional, entenderemos también por ecología política una filosofía y un pensamiento de la acción que pretende aumentar al máximo la autonomía de los seres humanos y no humanos:</p>
<p><em>La conexión entre ecología y democracia deja de ser débil […] el autoritarismo queda excluido en el nivel del principio verde (y no por razones puramente instrumentales), del mismo modo que es excluido según el principio liberal: viola de forma fundamental los derechos de los humanos a decidir su propio destino. (Eckersley, en Dobson, 1997: 49)</em></p>
<p>Debería existir por tanto una conexión entre ecología política y democracia: la democracia —preferentemente participativa— es para la ecología política una condición necesaria, aunque no suficiente, para un proyecto emancipador basado tanto en el respeto de los ecosistemas como en la justicia social y ambiental, y en la liberación del ser humano.</p>
<p>En este contexto, la ecología política se enfrenta por lo menos a los siguientes retos que tendrá que ir solventando para hacer realidad su proyecto (Marcellesi, 2011b, <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/02/14/las-deudas-ecologicas-de-la-democracia-moderna/" target="_blank"> disponible en este blog</a>):</p>
<ul>
<li>La democracia de la autolimitación: establecer límites a nuestro consumo y distribuir los pedazos de naturaleza que corresponden a cada uno y una según principios de justicia ambiental, y sobre todo de forma ordenada y asumida por todos y todas, plantea un reto de gran magnitud para la res publica. Supone definir procesos o herramientas democráticos que permitan decidir, de forma colectiva y teniendo en cuenta unos recursos limitados, las necesidades y los medios para su satisfacción.</li>
<li>La democracia de los sin voz: se trata de diseñar nuevos sistemas y mecanismos democráticos que posibilitan la representación de dos categorías principales: los seres humanos que viven en tierras lejanas como en los países del Sur o que todavía no han nacido como las generaciones futuras, y el resto de seres vivos y no vivos.</li>
<li>La democracia glocal: desde su creación, los movimientos ecologistas defienden que para “pensar global” hay que “actuar local” y “actuar global”. Se establece de esta manera una danza dialéctica entre dos dinámicas desde lo local y desde lo global; el reto descansa en articular la complejidad de ambas dimensiones, tanto desde las instituciones como desde los movimientos sociales. (1)</li>
<li>La democracia de la urgencia ecológica: la democracia supone procedimientos complejos y alargados en el tiempo para poder participar, decidir y articular a una multitud de agentes con intereses múltiples a diferentes niveles locales, regionales y mundial. Al mismo tiempo, existe un ultimátum ecológico y por tanto una “cuenta atrás” para tomar decisiones fundamentales, so pena de una desaparición brutal de cualquier ideal democrático. Esta contradicción entre tiempo necesario y tiempo disponible para arreglar la crisis ecológica está en el centro de atención para conseguir una transición socio-ecológica exitosa.</li>
</ul>
<h3>Próxima entrega: La ecología política en el eje izquierda-derecha</h3>
<p><strong>Entregas anteriores: </strong></p>
<ul>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/11/21/que-es-la-ecologia-politica-una-via-para-la-esperanza-en-el-siglo-xxi-parte-1/" target="_blank"><em>La génesis ecologista: de la estética a la supervivencia</em></a>.</li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/12/03/1968-nucleares-y-otros-mitos-fundacionales-del-ecologismo/" target="_blank">1968, nucleares y otros mitos fundacionales del ecologismo</a>.</em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">¿Qué es la crisis ecológica?</a></em></li>
<li><em><a title="Enlace Permanente a La ecología política: una ideología global y transformadora (I)" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (I)</a></em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/13/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora-ii/" target="_blank" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (II)</a></em></li>
</ul>
<p>(*) Se basa en una adaptación y actualización de la publicación Marcellesi, F. (2008): <em><a href="http://www.bakeaz.org/es/publicaciones/mostrar/102-ecologia-politic" target="_blank">Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde</a>,</em> Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).</p>
<p>(1) La <em>Great Initiative Transition</em> propone de hecho una triple dinámica “Desde abajo: las responsabilidades deberán desplazarse hacia los niveles locales dentro del espíritu de subsidiariedad y participación. Desde arriba: las crecientes necesidades de gobernabilidad global desplazarán una parte mayor de la toma de decisiones al contexto internacional. Desde los lados, los negocios y la sociedad civil se convertirán en socios más activos de la gobernabilidad.” (Raskin et al. (2002): La Gran Transición: la promesa y la atracción del futuro, Instituto Ambiental de Estocolmo, p54).</p>
<p><em>Crédito imagen:</em> Quino.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1166/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1166/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1166&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Florent Marcellesi</media:title>
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			<media:title type="html">Mafalda cuidado tierra</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Hacia el decrecimiento (video)</title>
		<link>http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/21/hacia-el-decrecimiento-video/</link>
		<comments>http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/21/hacia-el-decrecimiento-video/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Mar 2013 10:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[21 horas]]></category>
		<category><![CDATA[alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[semana laboral]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://florentmarcellesi.wordpress.com/?p=1158</guid>
		<description><![CDATA[Entrevista a Florent Marcellesi realizada por Alberto Almansa sobre el decrecimiento, sus alternativas y la semana laboral de 21 horas. Córdoba, 11 de febrero del 2013. &#160; Synopsis de A. Amansa: La crisis creará un mundo bipolar socialmente, con millones de excluidos, una casta muy acadaulada que impondrá regímenes autoritarios o militarizados y ecológicamente insostenible. [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1158&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entrevista a <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a> <strong> realizada por <a href="http://cordopolis.es/la-ola/2013/03/20/la-crisis-una-oportunidad/" target="_blank">Alberto Almansa</a></strong> sobre el decrecimiento, sus alternativas y la semana laboral de 21 horas.<br />
</strong></p>
<p><em>Córdoba, 11 de febrero del 2013.</em></p>
<span class='embed-youtube' style='text-align:center; display: block;'><iframe class='youtube-player' type='text/html' width='604' height='370' src='http://www.youtube.com/embed/uvyygVcs8L0?version=3&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;wmode=transparent' frameborder='0'></iframe></span>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Synopsis de A. Amansa:</em> La crisis creará un mundo bipolar socialmente, con millones de excluidos, una casta muy acadaulada que impondrá regímenes autoritarios o militarizados y ecológicamente insostenible. Hace unas semanas, llegó a Córdoba un investigador que pregona “que otro mundo es posible”, pero además “necesario”. Su discurso es más que nunca prioritario si aprovechamos esta maldita crisis para cambiar el rumbo y dirigirnos hacia otra dimensión más acorde con las necesidades humanas y con sus prácticas placenteras. Trabajar para vivir, sí. Pero trabajar menos para vivir más. Te dejo la entrevista con Florent Marcellesi, investigador y activista ecologista con el que mantuve una charla que ahora comparto contigo.</p>
<p><strong>Artículos relacionados:</strong></p>
<ul>
<li><strong></strong><a title="Enlace Permanente a Trabajar menos, vivir mejor, preservar el planeta" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/04/trabajar-menos-vivir-mejor-preservar-el-planeta/" rel="bookmark">Trabajar menos, vivir mejor, preservar el planeta</a></li>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/tag/decrecimiento/" target="_blank">Todos los artículos de este blog sobre decrecimiento</a></li>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/tag/21-horas/" target="_blank">Todos los artículos de este blog sobre 21 horas</a></li>
</ul>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1158/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1158&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Florent Marcellesi</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>La ecología política: una ideología global y transformadora (II)</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Mar 2013 09:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[ecología política]]></category>
		<category><![CDATA[antiproductivismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Florent Marcellesi, coordinador de Ecopolítica y miembro de la Revista Ecología Política. Publicado en la revista Cuides, nº9, octubre 2012 (*). Este es el quinto artículo de ocho en la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”. Ante la crisis ecológica generalizada, sinónima de crisis de modelo [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1145&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2011/06/sunflower-2.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-500" alt="Sunflower 2" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2011/06/sunflower-2.jpg?w=604"   /></a></p>
<p><strong><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, coordinador de <a href="http://ecopolitica.org" target="_blank">Ecopolítica</a> y miembro de la Revista <a href="http://ecologiapolitica.info/" target="_blank">Ecología Política</a>.</strong></p>
<p><em>Publicado en la revista <a href="http://publicaciones.fundacioncajamar.com/index.php/cuides/issue/view/42" target="_blank">Cuides</a>, nº9, octubre 2012 (*). Este es el quinto artículo de ocho en la serie “¿Qué es la ecología política? Una vía para la esperanza en el siglo XXI”.</em></p>
<p>Ante la crisis ecológica generalizada, sinónima de crisis de modelo y de civilización y que hace peligrar la supervivencia civilizada de la humanidad, la ecología política se marca como objetivo convertirse, tanto en la teoría como en la práctica, en una alternativa a la sociedad industrial, es decir, en un pensamiento crítico, global y transformador. Tras analizar su <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" target="_blank">enfoque antiproductivista</a>, dedicamos este artículo a profundizar en su carácter transformador.</p>
<h3>2. La ecología política como búsqueda de sentido</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align:left;">Frente al sistema productivista, la ecología como ideología «prescribe su forma particular de sociedad», donde la cuestión de la orientación y de los fines de la producción y del consumo (es decir, en el fondo, <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/12/03/1968-nucleares-y-otros-mitos-fundacionales-del-ecologismo/" target="_blank">la cuestión existencial de 1968</a>) se erige como uno de sus núcleos centrales. Así, mientras que en su origen la ecología era una disciplina científica,(1) «la ecología de la especie humana difiere de la ecología de las demás especies animales», puesto que los seres humanos —al contrario del resto de las especies— «son animales no solamente sociales sino también políticos» (Lipietz, 2000a). El paso de la ecología como ciencia a la ecología como pensamiento político introduce entonces la cuestión del sentido de lo que hacemos, lo cual implica una serie de interrogaciones:<span id="more-1145"></span> ¿en qué medida nuestra organización social, la manera en que producimos, en que trabajamos, en que consumimos, modifican nuestro medio ambiente? ¿Cómo entender la combinación, la interpenetración de estos factores en su acción sobre el medio ambiente? ¿Favorecen o no a los individuos estas modificaciones? (ibídem). Dicho de otra manera, la ecología política, además del oikos (casa) y del logos (estudio), es la <em>polis</em>, es decir, el lugar donde los ciudadanos discuten y toman las decisiones. Por lo tanto, la ecología política «es el lugar donde se delibera sobre el sentido de lo que hacemos en casa» (Lipietz, 2000b).</p>
<p>Siguiendo esta definición, la ecología política plantea preguntas de gran calado para las sociedades industriales, tanto las (post)fordistas como las de economía de planificación centralizada —¿para qué?, ¿por qué?, ¿cómo estamos produciendo?—, lo que Roustang resume de la manera siguiente:</p>
<p><em>&#8220;La oposición capitalistas/trabajadores ya no es determinante. De hecho, incluso suponiendo que la producción se reparta igualmente entre el capital y el trabajo, la cuestión de la orientación de la producción se plantearía de manera crucial. (2003: 125)&#8221;</em></p>
<p>Dicho de otra manera, para la ideología productivista, la contradicción capital-trabajo se puede resolver, por lo menos de forma temporal ya sea a través del mercado (liberalismo) o del Estado (socialismo), gracias al crecimiento de la productividad,(2) que garantizará a su vez una base material para la ansiada paz social. Sin embargo, esta teoría subyacente del “cuanto más se produce, mejor se vive” introduce una contradicción más profunda entre capital y naturaleza que la lógica del crecimiento es incapaz de superar. La cuestión de la orientación de la producción y del consumo (¿por qué? ¿para qué producimos, trabajamos, consumimos?), es decir la cuestión del “¿qué hacemos con los recursos limitados que tenemos?” es por tanto central. En este contexto, la ecología política debe proponer una visión global de la sociedad, de su futuro, de las relaciones entre seres humanos, de las relaciones entre éstos y su entorno natural y de las actividades productivas humanas. Desde la perspectiva del ecologismo, no se puede hoy pensar un modelo de producción y de consumo que no sea al mismo tiempo humano (justo) y sostenible. Como apuntan las voces críticas al ecologismo, ¿de qué sirve la sostenibilidad ecológica si mientras tanto las riquezas naturales y productivas se quedan en manos de una elite, provocando desigualdades, hambrunas, guerras, injusticia, etc.? Pero, a la vez, podemos darle la vuelta a la pregunta: ¿qué valor tiene el bienestar de una sociedad y de sus miembros si ese mundo no ofrece la viabilidad a largo plazo para las generaciones futuras y si no asegura la supervivencia de la especie humana en condiciones decentes? Sin duda, al introducir los conceptos de solidaridad planetaria, intergeneracional y también interespecies, la ecología plantea preguntas polémicas, sobre todo para los movimientos sociales y políticos catalogados como «progresistas». Más allá de las etiquetas que cada cual se otorgue, es poco probable que podamos llamar “progresista” una ideología que no incorpora los nuevos conceptos de solidaridad y cuyas lógicas ideológicas descansan en postulados productivistas.</p>
<p>Por otro lado, una ecología política que lucha en contra de un sistema coherente —el productivismo (y todas sus ramificaciones)— y que pretende cambiar sus hábitos, valores y códigos no puede entenderse como el apéndice medioambiental de otra ideología. Afecta directamente al corazón y a todos los aspectos de las sociedades humanas, puesto que vincula la sostenibilidad ecológica con la justicia social, tanto a escala local como mundial. Contiene la idea fundamental de transformación social que la aparta de cualquier medioambientalismo. Así, mientras que Lipietz —en referencia a Karl Polyani— describe la ecología política como «la gran transformación del siglo xxi» (2002), Dobson diferencia el ecologismo del medioambientalismo basándose en esta reflexión:</p>
<p><em>&#8220;El medioambientalismo aboga por una aproximación administrativa a los problemas ambientales, convencido de que pueden ser resueltos sin cambios fundamentales en los actuales valores o modelos de producción y consumo, mientras que el ecologismo mantiene que una existencia sustentable y satisfactoria presupone cambios radicales en nuestra relación con el mundo natural no humano y en nuestra forma de vida social y política.&#8221; (1997: 22)</em></p>
<p>Desde esta perspectiva, la ecología política pasa a proponer un abanico completo de ideas y actuaciones, siempre teniendo en cuenta las relaciones íntimas que unen los ecosistemas con las organizaciones sociales. En ningún momento puede considerarse que la ecología política sea una «ideología parcial», ni que se reduzca a otro pensamiento político (capitalista, comunista o socialdemócrata —cada uno con sus numerosas variantes—). Surge en un momento histórico preciso y responde a una determinada crisis social, ecológica, económica y ética (es decir, una crisis de civilización) que los otros pensamientos mencionados no sólo no habían previsto sino que incluso habían provocado. Según los textos fundacionales de los verdes franceses, tanto el socialismo como el capitalismo privilegian la producción y descansan sobre la esclavitud del trabajo asalariado como fuente de la riqueza y como valor de referencia ético. Ambos tienden a un economismo reductor donde se olvida la dimensión humana, el deseo, la afectividad, no cuantificables. Además, estos dos modelos no se pudieron disociar de los dos imperialismos dominantes que arrastraron al resto del mundo a una competición a muerte por la hegemonía mundial. Ni en el plano económico, ni en el plano de la organización política y social, pueden servir de referencia ni aportar soluciones (Les Verts, 1984: 14). Por lo tanto, porque han sido incapaces de «pensar lo ecológico» y de no tener realmente en cuenta los factores no económicos (Viveret, 2002: 15), no se trata simplemente de reformar estas ideologías sino de proponer un nuevo camino, una nueva esperanza; en otras palabras, de realizar un nuevo proyecto civilizador.</p>
<h3>3. La ecología política como radicalidad democrática (&#8230; ¡en la próxima entrega!..)</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Entregas anteriores: </strong></p>
<ul>
<li><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/11/21/que-es-la-ecologia-politica-una-via-para-la-esperanza-en-el-siglo-xxi-parte-1/" target="_blank"><em>La génesis ecologista: de la estética a la supervivencia</em></a>.</li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/12/03/1968-nucleares-y-otros-mitos-fundacionales-del-ecologismo/" target="_blank">1968, nucleares y otros mitos fundacionales del ecologismo</a>.</em></li>
<li><em><a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/01/08/que-es-la-crisis-ecologica/" target="_blank">¿Qué es la crisis ecológica?</a></em></li>
<li><em><a title="Enlace Permanente a La ecología política: una ideología global y transformadora (I)" href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/" rel="bookmark">La ecología política: una ideología global y transformadora (I)</a></em></li>
</ul>
<p>(*) Se basa en una adaptación y actualización de la publicación Marcellesi, F. (2008): <em><a href="http://www.bakeaz.org/es/publicaciones/mostrar/102-ecologia-politic" target="_blank">Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde</a>,</em> Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).</p>
<p>(1) El término ecología fue utilizado por primera vez por el biólogo Ernst Häckel en su trabajo Morfología general del organismo (1866). Traducido del alemán <em>Ökologie</em>, está compuesto por las palabras griegas oikos (casa, vivienda, hogar) y logos (estudio), es decir, «el estudio de los hogares». Se refiere a la ciencia que estudia la relación triangular entre los individuos de una especie, la actividad organizada de esta especie y su medio ambiente, que es a la vez condición y producto de esta actividad, condición de vida de esta especie.</p>
<p>(2) Si las personas asalariadas producen cada vez más por unidad de tiempo, el capital puede conservar una parte constante, o incluso creciente, para sus beneficios, y al mismo tiempo dejar a los trabajadores parte de los aumentos de productividad para su poder adquisitivo.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1145/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1145/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1145&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Florent Marcellesi</media:title>
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			<media:title type="html">Sunflower 2</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Trabajar menos, vivir mejor, preservar el planeta</title>
		<link>http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/03/04/trabajar-menos-vivir-mejor-preservar-el-planeta/</link>
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		<pubDate>Mon, 04 Mar 2013 10:23:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fmarcellesi</dc:creator>
				<category><![CDATA[decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[21 horas]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
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		<category><![CDATA[reducción jornada laboral]]></category>
		<category><![CDATA[reparto trabajo]]></category>
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		<category><![CDATA[trabajar menos]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevistas a Florent Marcellesi, realizadas por Cordópolis y Diagonal. Al final del artículo, se enlazan resúmenes de las charlas dadas por el autor en Córdoba y Sevilla sobre la semana laboral de 21 horas (febrero del 2013). Cordópolis (12/02/13): Un estudio aboga por reducir la jornada semanal a 21 horas para mantener la prosperidad con [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1140&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/03/21_horas2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-735" alt="Portada edición Icaria Asaco" src="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/03/21_horas2.jpg?w=186&#038;h=300" width="186" height="300" /></a></p>
<p><strong>Entrevistas a <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a>, realizadas por <a href="http://cordopolis.es/trabajar-menos-vivir-mejor-preservar-el-planeta/" target="_blank">Cordópolis</a> y <a href="http://www.diagonalperiodico.net/andalucia/celebran-jornadas-trabajo-y-decrecimiento-sevilla-15-17-febrero.html" target="_blank">Diagonal</a>. Al final del artículo, se enlazan resúmenes de las charlas dadas por el autor en Córdoba y Sevilla <strong>sobre la semana laboral de 21 horas </strong>(febrero del 2013).</strong></p>
<p><em>Cordópolis (12/02/13): Un estudio aboga por reducir la jornada semanal a 21 horas para mantener la prosperidad con criterios de sostenibilidad ecológica.</em></p>
<p>Imaginen un mundo en el que la jornada de los funcionarios no fuese 37,5 sino 21. Un lugar en el que, hacia esa cifra mágica tendiesen todos los horarios de trabajo, de autónomos y asalariados a cuenta ajena. El investigador <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/acerca-de/" target="_blank">Florent Marcellesi</a> ofreció anoche una charla en el IESA durante la que defendió esta solución para conseguir múltiples objetivos: mantener la prosperidad económica sin necesidad de explotar más la naturaleza.</p>
<p>Es más, la idea, según Marcellesi es especialmente potente porque casa las reivindicaciones clásicas de los sindicatos de clase europeos, tendentes a la reducción de la jornada laboral como derecho y al reparto del empleo, con las teorías decrecentistas que abogan por dejar de crecer económicamente a expensas de la explotación sin límite de los recursos.<span id="more-1140"></span></p>
<p>“Es importante avanzar hacia una nueva redistribución del tiempo y, en este camino, apostar de forma decidida por la reducción de la jornada laboral”, escribe el investigador en el <a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/03/26/prologo-21-horas-una-semana-laboral-mas-corta-para-prosperar-en-el-siglo-xxi/" target="_blank">prólogo</a> del libro <em>21 horas: Una semana laboral más corta para prosperar en el siglo XXI</em>.</p>
<p>“Plantear una semana laboral de 21 horas es tomar a contrapié las propuestas de reformas laborales y de jubilación que nos empujan a trabajar y consumir cada vez más, como si el paro, la desigualdad o el agotamiento de los recursos naturales no estuvieran relacionados”. Y continúa. “Plantear una semana laboral de 21 horas no es solo un ejercicio de prospectiva: es también un ejercicio de realidad. Permite pensar en una nueva economía, baja en carbono y en la que nuestra huella ecológica se reduce de forma drástica”.</p>
<p>Una de las experiencias más destacadas es, a juicio de Florent Marcellesi, la reducción <a href="http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/02/07/la-nueva-tendencia-laboral-trabajar-solo-de-lunes-a-jueves-sin-reducir-horario-114379/" target="_blank">de cinco a cuatro días laborables en Utah</a> en la administración pública. “Aquello logró reducir las emisiones de Co2 en cinco mil toneladas y se ahorró medio millón de barriles de petróleo”.</p>
<p>&#8212;&#8212;</p>
<p><strong>Entrevista en Diagonal, redacción Sevilla (11/02/13):</strong></p>
<p><em><strong>Diagonal</strong>: Vienes a varias ciudades de Andalucía y concretamente pararás este mismo viernes en Sevilla por la jornadas de Trabajo y Decrecimiento. ¿Centrarás tu intervención en la jornada de 21 horas?</em></p>
<p><strong>Florent Marcellesi: </strong>Sí, en la ponencia inaugural de las jornadas se va a tratar el tema que hemos estudiado desde la New Economics Foundation (nef) y Ecopolítica sobre la jornada laboral de las 21 horas. Reivindicamos que una semana laboral más corta nos puede ayudar a proteger mejor el planeta, aumentar la justicia social y construir una economía más próspera; es decir vivir en el trabajo remunerado para vivir de forma mucho más sostenible y satisfactoria. La semana laboral de 35-40 horas es una herencia del concepto de sociedad industrial y del hiperconsumo donde nos vemos obligados a trabajar más, para ganar más y consumir más. Ante este marco laboral peligroso para la justicia social y los equilibrios ecológicos, nos anima a buscar soluciones innovadoras y provocadoras a la crisis sistémica. En este sentido, la jornada de 21 horas es una excelente oportunidad para poner con fuerza estos temas sobre la mesa y crear sinergias entre diferentes movimientos ecologistas, sociales, sindicales y políticos.</p>
<p><em>Diagonal: ¿Esta propuesta de la jornada laboral de 21 horas ayudaría a la protección del planeta?</em></p>
<p>F.M: Avanzar hacia una semana laboral mucho más corta ayudaría a romper el hábito de vivir para trabajar, ganar dinero e hiperconsumir muy por encima de la biocapacidad del Planeta. Ayudaría aprender a trabajar para vivir, es decir a cubrir nuestras necesidades individuales y colectivas reales y adaptadas a los límites ecológicos. Como incluimos en nuestro estudio de las 21 horas, muchas de nuestras elecciones como consumidores son en nombre de la conveniencia. Compramos comida procesada y platos preparados para ahorrar tiempo, pero la realidad es que estos hábitos implican un gasto de energía muy elevado. La idea es trabajar menos para tener tiempo de evolucionar hacia hábitos sostenibles (como cultivar nuestro huerto o cocinar nuestros productos), o sea una sociedad del vivir bien y feliz.</p>
<p><strong>Más enlaces e información:</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.floresdeldesierto.es/trabajar-menos-para-vivir-mejor-todos-utopia-o-necesidad/" rel="bookmark">Trabajar menos para vivir mejor todos ¿utopía o necesidad? </a>(resumen de la charla de Florent Marcellesi en Córdoba, 11-02-13)</li>
<li><a href="http://equoalmeria.sharedby.co/share/vlL7XV" target="_blank">La necesidad de lo utópico: el reparto del trabajo</a> (otro resumen de la charla de Florent Marcellesi en Córdoba, 11-02-13)</li>
<li><a href="http://www.ivoox.com/jornadas-debate-sobre-trabajo-decrecimiento-audios-mp3_rf_1832692_1.html" target="_blank">Audio de la charla de Florent Marcellesi en Sevilla, 15-02-13</a></li>
<li><a href="http://masademomedia.wordpress.com/2013/02/18/es-necesaria-una-jornada-de-21-horas/" target="_blank">¿Es necesaria una jornada laboral de 21 horas?</a> (resumen de la charla de Florent Marcellesi en Sevilla, 15-02-13)</li>
<li><a href="http://masverdequerojo.blogspot.com.es/2013/02/trabajar-menos-para-trabajar-todos-21.html" target="_blank">Trabajar menos para trabajar todos: 21 horas semanales y Renta Básica Universal.</a></li>
</ul>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/florentmarcellesi.wordpress.com/1140/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/florentmarcellesi.wordpress.com/1140/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=florentmarcellesi.wordpress.com&#038;blog=9924846&#038;post=1140&#038;subd=florentmarcellesi&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Florent Marcellesi</media:title>
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		<media:content url="http://florentmarcellesi.files.wordpress.com/2012/03/21_horas2.jpg?w=186" medium="image">
			<media:title type="html">Portada edición Icaria Asaco</media:title>
		</media:content>
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